Los mecanismos del ego. La culpa (RE-8)

Los mecanismos del ego. La culpa (RE-8)

Culpa

Respecto a la culpa la psicología coincide en que es el asunto vital más importante que confronta a las personas. Se trata de un asunto que la mayoría mantiene sumergido parcialmente en el inconsciente, pero que es el motor oculto que gobierna nuestras vidas, el hecho de que esté escondido no obedece a la casualidad, sino a los mecanismos de proyección y negación que analizaremos más adelante.

Concepto sobre nosotros

La culpa está asociada al concepto que tenemos sobre nosotros. Aunque en las facetas optimistas es menos evidente, en los pesimistas queda del todo claro, siendo muy palpable en los estados como la depresión, los estados bipolares o los psicóticos que todos los humanos experimentamos en mayor o menor grado. Este concepto sobre nosotros mismos se experimenta de diversas formas, y lo describimos como auto odio, duda, angustia, complejo de inferioridad, inseguridad, sentimientos de que estamos incompletos, insatisfacción, carencia y fracaso personal ante uno mismo, ante los demás y, en última instancia, ante Dios.

El pasado

Los sucesos del pasado pueden ser para algunos objeto de culpa, y toman la forma de recriminaciones por lo que hicimos o no hicimos, dijimos  o no dijimos o pensamos o no pensamos. La lista puede ser muy extensa, valgan aquí algunos ejemplos: como niños, pudimos sentirnos culpables por tratar mal a un hermano menor o a un amigo, por hacer cosas que los padres o maestros nos indicaban que no hiciéramos, por hacer novillos, por robar algún dulce o juguete, etcétera. Como adultos, nos podemos sentir mal cuando tratamos sin consideración a un necesitado, cuando hicimos trampas con la declaración de la renta, si nos  sentimos atraídos sexualmente por alguien por el que, según las normas morales, no deberíamos sentirnos atraídos, o si no cumplimos con los preceptos que nuestra religión nos exige.

La punta del iceberg

A pesar de la secuela de dolor que estos ejemplos o los que te han venido a la mente puedan ocasionarnos, son simplemente la punta del iceberg. Son la muestra de un estado mucho más profundo que representa una experiencia de discapacidad e insuficiencia. Nuestra mayor culpabilidad se encuentra debajo de la línea de flotación. Esa línea simbólicamente podríamos decir que divide el consciente del inconsciente y el iceberg en su totalidad sería nuestra mente humana.

Nueve partes escondidas debajo de la linea de flotación El inconsciente se compara con un iceberg, debajo de la linea de flotación se esconde la culpa.

Una de nueve

La parte visible del Iceberg es una de nueve (1/9). Si seguimos con la comparación, el dato es abrumador pues significa que nuestros miedos ocultos son la masa principal que gobierna el modo en que pensamos y, en consecuencia, nos comportamos. No nos debe sorprender, pues una mirada detenida al mundo nos refleja que este está regido por el miedo. ¿Pero miedo a que?. En sus diferentes formas individuales y colectivas, podemos enumerar unas pocas, y si nos extendemos la lista sería interminable: a la enfermedad, la muerte, la crisis financiera, el hambre, la contaminación, el terrorismo, la guerra, los políticos corruptos, a otros seres humanos que vemos como diferentes, fobias, paranoias, catástrofes naturales, los animales, la amenaza nuclear, la especulación, etcétera. No nos debe extrañar que el curso sintetice este panorama desolador de esta manera.

Y nos diga:

«El mundo se fabricó como un acto de agresión contra Dios» (L-pII.3.2:1).

Por tanto:

El mundo que ves es el sistema ilusorio de aquellos a quienes la culpabilidad ha enloquecido. Contempla detenidamente este mundo y te darás cuenta de que así es. Pues este mundo es el símbolo del castigo, y todas las leyes que parecen regirlo son las leyes de la muerte. (T-13.in.2:2-4).

De forma breve, podríamos afirmar que todos los miedos obedecen al miedo al castigo, pues el inconsciente cubre pero no suprime la idea de que somos malos por haber hecho algo que Dios nos dijo que no hiciéramos.

Eso es lo que secretamente pensamos, pero Dios no intervino en el asunto, y por lo tanto, no hay motivo de preocupación por algo que no ha ocurrido en realidad. Sin embargo, para nosotros es muy real. En los próximos artículos examinaremos dos principios fundamentales y parte de la metafísica del Curso.

Félix Lascas

Basado en las enseñanzas de Kenneth Wapnick

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2 Comentarios sobre Los mecanismos del ego. La culpa (RE-8)

  1. Una de las principales ventajas al hacer el curso, es que se tiene una herramienta para lidiar con la culpa. Una vez tenemos esta herramienta, es curioso como van saliendo culpas del pasado que están bajo la linea de flotación.
    Es como si, una vez tenemos la herramienta, entonces empiezan a salir culpas de las que éramos inconscientes.
    ¿Saldrían las culpas a la superficie si no tuvieramos una herramienta? Yo creo que no, porque el dolor sería muy grande, por lo tanto, lo reprimimos.
    Todavía recuerdo que al poco de hacer el curso, salió algo de lo que me sentía culpable con mi padre (claro reflejo de Dios) que jamás hubiera dicho que estuviera ahí, en la parte inconsciente.

    • Hola David, gracias por escribir.
      El Curso, justamente por esto, dice que no se nos arroja abruptamente a la realidad, pues el terror que nos produciría sería insoportable; por lo tanto, es un proceso que se produce a medida que estamos dispuestos a aceptar que no estamos separados.

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