Usando la palabras: separación, culpa, cuerpo, sueño y despertar


Autor: Rafael Carvajal | Fecha: 28 diciembre, 2017

Qué locura de mundo, éste. Culpa.

Palabras que logro escuchar, sin ser previamente atendidas. Una brecha importante que no me permito ver. ¿Qué hay entre ese que habla y yo? ¿Tal vez me resisto a una mínima comprensión de lo que él, a través de su forma de expresarse, en este único instante en el que yo veo el tiempo, utilizo éste como un juez de lo que parece que pasa? Y las palabras que surgen, son “desahogo ahí en lo que vi culpa”.

Me entristezco de golpe, como un recuerdo de lo que tal vez en algún instante pasó y que no recuerdo. Creo que traté de olvidarlo, sin éxito aparente.

“El mundo utiliza las relaciones especiales como el último recurso en favor de la exclusión y como una prueba de la realidad de la separación. El Espíritu Santo las transforma en perfectas lecciones de perdón y las utiliza como un medio para despertarnos del sueño” Prefacio pág. XV

La culpa y el culpable en ese mismo espacio. Desahogo. Parece una elección que puedo tomar en el sentir del propio ahogo. ¿Me he sentido ahogado? Recuerdo, que no recuerdo. Posiblemente.

“La mente que está libre de culpa no puede sufrir. Al estar sana, sana a su vez al cuerpo porque ella ha sanado” T-5.V.5,1:2

Si percibo ahogo ahí lo tengo. Ya. Ahora mi lucha comienza en tratar de desprenderme de ese pensamiento, pues en realidad me ahoga en el recuerdo de que eso, si fue, posiblemente en alguna otra vida; pero no ahora. Ahora. Este es el sentir que me invade, pues es la percepción que permito me llegue, al ser el único generador de mi propio historia y al mismo tiempo de mi propia experiencia. Parece que quiero volver a vivir un ahogo, en este instante. No. Elijo Tu visión para ver esto. Necesito ayuda.

“La percepción es una función del cuerpo, y por lo tanto, supone una limitación de la conciencia. La percepción ve a través de los ojos del cuerpo y oye a través de sus oídos” Prefacio pág. XV

Y en una especie de bucle me encuentro. ¿De qué forma saldré de este lugar? He entrado solo a este espacio oscuro. Sí, solo. Y busco cuerpos, parecidos al mío, donde mirarme, sin darme cuenta en la observación de lo que hago o pienso, Solo proyecto mi dolor ahí afuera, y vaya que encuentro rápidamente a quién y con quién quedarme, como un amargo pensamiento que me creo totalmente real. Te pillé, y en esa exclamación justamente me separo, más, de lo que ya estaba separado de él.

“Una vez que alguien queda atrapado en el mundo de la percepción, queda atrapado en un sueño. No puede escapar sin ayuda, porque lo que sus sentidos le muestran da fe de la realidad del sueño” Prefacio pág. Xiii

Es posible que yo me crea que no es posible llegar a Él. Pero eso es una creencia, como tantas otras, sin más valor; pero si que más dolorosa. Para mí.

El Padre. Mi Padre, sin ser mío en el sentido de lo posesivo; pero si, en el sentido de Lo recordado, de lo que fue, es y será, eternamente. Donde pongo mi ahogo sino en el lugar de la solicitud del perdón. En una cola de supuestas culpas que esperan ser perdonadas. Cola de cuerpos, con sus enormes pesares, que esperan con impaciencia su turno para ser perdonados.

“El mundo no ha experimentado todavía ningún despertar o renacimiento completo…No obstante, la capacidad de extender tal como Dios te extendió Su Espíritu permanece todavía dentro de ti” T-2.I.3,7,9

Saliendo a flote en un sueño que, en el amanecer, se desvanece.

Bendiciones

 

Rafael Carvajal

Palabras clave: , ,

Comentarios Comentarios de este artículo

  1. Anónimo dice:

    precioso Rafa , gracias¡

Deja un comentario

Nota: Los comentarios tendrán que ser aprobados antes de que se visualicen