Sobre lo que tu crees. Tal vez


Autor: Rafael Carvajal | Fecha: 6 febrero, 2018

T-2 LA SEPARACIÓN Y LA EXPIACIÓN – I. Los orígenes de la separación.

de tus propias ideas a la verdad. ¿Crees? Tal vez

Primero: Crees que tu mente puede cambiar lo que Dios creó. (T-2.I.9)

En mi mente sí que me lo parece, pues mi decisión fue esa, la de ser mi propio dios. Distinto, diferente a él. ¿Se me quedaba pequeño el cielo? Tal vez, o no me paré en la pura observación de lo que en verdad yo era. Sin una aparente necesidad de nada de fuera del Cielo. Prisas por llegar a un lugar inexistente. Perdido en la oscuridad más absoluta.

Segundo: Crees que lo que es perfecto puede volverse imperfecto o deficiente. (T-2.I.10)

Tal vez creí que lo perfecto no lo era del todo. Incluso que Su trabajo de Creación podía ser mejorado por su propia Creación. Algo así como que se le pudieron olvidar algunos importantes (para mí) detalles, que yo, debería corregir interviniendo en la Mente, utilizando mi mente.

Tercero: Crees que puedes distorsionar las creaciones de Dios, incluido tú. (T-2.I.11)

Lo que fue Creado no será recreado. Se produjo en un solo instante y es para siempre, eterno. Rebuscar en la posibilidad de que sí que es posible encontrar resquicios donde intervenir desde un yo que solo mira hacia afuera. Tal vez para ver las razones de su búsqueda, solo es posible desde un pensamiento que ha elegido individualmente. Cree que eso es posible y lo mantiene en el tiempo.

Cuarto: Crees que puedes ser tu propio creador y que estás a cargo de la dirección de tu propia creación. (T-2.I.12)

A modo de independencia absoluta de Quién Creó el Cielo. Ahí me salgo, sin más, y trato de corregir-me para llegar a ser un ser perfecto. ¿Trato de suplantar a Dios, o más bien de anularlo completamente, ignorándolo. Creyéndome que a partir de este instante, yo soy el único hacedor del mundo, de mi mundo? Y espero que Dios haga un juicio en el que yo sea condenado, pues esa sería una buena razón para condenarle a él al mismo tiempo. El ego trata de dominar un mundo que no creó. Un mundo al que no pertenece. Un mundo al que no fue invitado por quién tuvo la feliz idea de Crearlo. Decisión imposible.

Bendiciones,

 

Rafael Carvajal

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