La separación no se ve. Mensaje


Autor: Rafael Carvajal | Fecha: 14 diciembre, 2017

COMUNICACIÓN

¿Podemos quedar un rato esta tarde, a eso de las 16 horas? Es un mensaje de whatsApp que recibo, sobre las 10 de la mañana. Pregunto ¿pasa algo? respuesta: pasa, pero en estos momentos no puedo hablar (mensajear) estoy ocupado. De acuerdo, le digo por mensaje, nos vemos sobre esa hora.

La palabra que me surge es incertidumbre. Búsqueda de algún qué, que me dé respuesta a todas mis preguntas sobre las posibles respuestas a la expresión “pasa”. 

Es curioso observarse y sentir como se construyen los pensamientos. Es algo inevitable. Zas !!! llega la idea, en la forma que sea, incluso con un simple, “pasa” y toda la maquinaria, que parecía dormida, se pone a trabajar a destajo.

A modo de cuadrilla de hormigas en una mañana previa de tormentas, el pensamiento se organiza por secciones, donde una parte se dedica a la historia, otra a la investigación, otra al conflicto, otra a las relaciones especiales, otra a los recuerdos que mantengo vivos, etc., etc.

La construcción sigue un orden pre-meditado. El tema: “pasa” y a partir de esa palabra escuchada en un momentos determinado, en unas condiciones determinadas y a través de un medio determinado, todo determinado, se forma la gran nube cuyo título es: Gestiona el tema del “pasa”, es tuyo.

EL OBSERVATORIO

La mañana pasa entre un episodio y otro del qué será. Aparecen ideas de carencia, de culpa, de engaño, de miedo, de culpa (repetido), de perdón, de amor, de relación no sanada, y ahí me observo, aplicando alguna de las ideas del Curso referidas a lo que en verdad soy, a mi relación con el Espíritu Santo y con Dios. A mis relaciones especiales y lo que queda por ver, no con mis ojos sino a través de la Visión que Dios ofrece a su Hijo.

Me lanzo palabras, frases de paz, de tranquilidad, de no avanzar nada. Leo rótulos en alguna tienda que me creo son símbolos de algo que me está enseñando algo. Escucho alguna voz o incluso conversación a medias, en la que su contenido también me lleva a algún recuerdo por ahí distraído, etc., y el tiempo va pasando, al igual que a esas hormigas que trabajan ordenadamente para que, cuando llegue la tormenta, su tarea esté terminada.

Ahora, justo cuando escribo la última parte del párrafo anterior me doy cuenta de algo: Las hormigas trabajan ordenadamente. Tormenta. Tarea terminada.

Mi mente no está ordenada. No me cabe duda. Está más bien desordenada. El ruido que contiene es la tormenta, aunque con una clara diferencia. Lo mío es ruido, lo de las hormigas, para ellas, no es nada del otro mundo. Y tarea terminada, cuyo significado es que en ese instante desaparece la necesidad del trabajo y toca descansar, a esperar que pase la tormenta.

A VUELTAS CON LO DEL PENSAR

La mente que piensa jamás está libre de trabajo y por lo tanto de tormenta, pues esa es su manera de vivir atormentado, de darle realidad a su estado de búsqueda de felicidad, paz, amor y dicha, aunque sea en este mundo, por lo que si se encuentra, el tiempo se cuidará de que finalice, más bien pronto que tarde. El tiempo también es pensado. Escucha el mensaje y mira al mensajero.

El Jardín del Edén -la condición que existía antes de la separación- era un estado mental en el que no se necesitaba nada. (T-2.I.3.1)

El ego es el aspecto inquisitivo del ser que surgió después de la separación, el cual fue fabricado en vez de creado. (T-3.IV.3.1)

Y el encuentro se produjo, en el sueño, naturalmente y nada de lo previsto en mi pensamiento contenía lo que se expuso, bueno algo sí; pero leve. Y los personajes se enfrentaron. Sacaron emociones, necesidades, voluntades, oportunidades de mejora en y para ambos frentes, posibilidades de culpa, de disculpa y de perdón. Del mensaje pensado, nada.

Todo queda en el recuerdo de quién recuerda. Todo pasa en una de las partes, sin poder viajar a la otra orilla para ver que hay allí, pues ese allí está aquí, solo que en la mente que crea, mente-distraída de este mundo, cree que allí al otro lado hay algo por descubrir, pasando de largo a mi propio descubrimiento. Hoy no toca. Tampoco.

Bendiciones,

 

Rafael Carvajal

Palabras clave: , , ,

Comentarios Comentarios de este artículo

  1. Anónimo dice:

    Excelente Rafael, como siempre disfruto leyéndote y me divierto lo más grande, gracias. Seguimos.
    Raquel.

Deja un comentario

Nota: Los comentarios tendrán que ser aprobados antes de que se visualicen