Reflexiones en torno al amor, tu herencia natural.


Autor: Félix Lascas | Fecha: 21 agosto, 2014

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La enseñanza de UCDM no trata de persuadir a la gente para que crean en el amor. Muchos creemos en él y continuamos sufriendo soledad, o seguimos buscando curación para la enfermedad. El amor tal como proclama el Curso es nuestra herencia natural y su objetivo es despejar los obstáculos que nos impiden experimentarlo. En otras palabras es quitar de la mente del estudiante todo aquello que le impide reconocer dicha herencia.

Ante tal planteamiento, alguien muy bien podría preguntar: ¿Es el odio o el egoísmo, los obstáculos que nos impiden experimentar el amor? Según el Curso más bien estas energías sólo son los síntomas del verdadero obstáculo, y éste es la creencia de que el mundo es real, de que vivimos en cuerpos separados y tenemos mentes individuales, que nacemos y morimos y que el tiempo circunscribe y limita la existencia. Esas creencias son producto de la ignorancia y en el Curso se definen como locura.

La etimología de “ignorancia” nos aclara mucho su significado: proviene del latín ignorantia, derivada de in (prefijo negación), g-noscere (conocimiento) –nt- (el que hace la acción) y el sufijo –ia (cualidad). Entonces significa “cualidad del que no tiene conocimiento” A propósito el Curso afirma que la percepción no es conocimiento, siguiendo y afinando más en el tema, me atrevería a decir que es “la cualidad del que niega el conocimiento”. Por supuesto esta negación no es consciente, sin embargo éste sería otro tema a desarrollar y que no abordaremos ahora. ¡Sigamos con el amor! —y vivirlo de verdad en lugar de creer en él— para ello deberíamos renunciar a la locura y a las creencias básicas que la sustentan.

Bien tenemos pues diagnóstico —las creencias básicas— la prescripción es aprender a vernos a nosotros mismos y a relacionarlos con los demás como seres espirituales no como seres físicos.

El Curso afirma que vivimos en la mente, la creencia de que nuestras mentes están separadas es una falsa convicción y por tanto ilusoria. Tampoco debemos luchar contra el ego puesto que ni siquiera existe, aunque hace mucho ruido, el bombardeo constante de la percepción y su interpretación dicho de otro modo juicio y condena.

Todo esto formaría parte de las falsas creencias básicas, si aprendemos a contemplarlas y no seguirlas “escuchamos” la constante “voz” del amor —Nada real puede ser amenazado— lo que significa y se experimenta como que lo que es real en nosotros no corre peligro, una vez identificadas las creencias falsas, llámense: obstáculos, pensamientos, sentimientos, energías, mal rollo. Pasamos a la comprensión y el reconocimiento de nuestra realidad espiritual, somos el amor mismo y nada más. Nada irreal existe. Vivir el amor es tener el conocimiento de que el mundo entero es irreal y, por tanto no existe, fijaros que dije “tener el conocimiento” no creer que “el mundo entero es irreal” El amor no se puede enseñar ni aprender, pues está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimenta la presencia del amor, el cual es tu herencia natural.

Félix Lascas

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Jesús amor sin condiciones

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