Los sueños en forma de margarita


Autor: Rafael Carvajal | Fecha: 23 enero, 2018

Cuan dulces son algunos sueños y cuan amargos otros. Desahogo, nostalgia, frialdad, calor, ruido, enfermedad, encuentros, viajes, palabras, luces, pérdidas, nacimiento, muerta, dolor, curación, alegría y pena, incluso en un mismo sueño, en un único  sueño. Parece que fue anoche. “Lo que se ve en sueños parece ser muy real.” 1

En el previo de cerrar los ojos, me digo, esta noche mi sueño debería ser “el sueño” así entrecomillado. Nada grandioso, ni de poca monta. Algo que cuando despierte, por la mañana, su recuerdo lleve a mis labios un leve sabor a vida nocturna. No a mala vida. Vida. “Si de repente se enciende una luz cuando alguien está teniendo un sueño aterrador, puede que inicialmente interprete la luz como parte de su sueño y tenga miedo de ella.” 2

La razón del sueño. ¿Es necesario encontrarles razón a los sueños? Primero: que ya pasó. Segundo: que yo no formé parte de la decisión de ese sueño particularizado. Tercero: que una razón es algo así como una comparación entre lo que uno piensa o cree y lo que otro piensa o cree, y en un sueño particularizado no hay a quién echarle las culpas, salvo al mismo productor de la película soñada. Por decir algo. De nada. “Tienes miedo de todo aquello que has percibido y te has negado a aceptar.” 3

Uno parece buscar la salida del sueño, pues a fuerza de leer y de escuchar a quién previamente ha elegido, con todo ese material acumulado, ya se ve en disposición con cierta seguridad, de que ese es el camino. Lleno de margaritas cuyas hojas, amarillas, muestran un mismo mensaje. El que yo leo. Salidas de mi, en forma de pluma que escribe. Rápidamente. “Por eso es por lo que lo ves en pesadillas, o disfrazado bajo apariencias agradables en lo que parecen ser tus sueños más felices.” 3

Y todo es un sueño. Tarda uno en darse cuenta de ello. Un sueño en el sueño. Como un edificio de 10 plantas con 4 pisos habitados en cada planta. 4o en total.  En los que en cada uno, de forma simultánea, al mismo y en el mismo tiempo parece que algo acontece. Visto desde fuera, desde la acera de enfrente, el edificio al que le llamo “el sueño” solo puedo ver con aparente nitidez, una imagen en un único tiempo. Aunque lo demás sigue pasando, sin que yo intervenga para nada. Puedo ir cambiando de enfoque de un cuadro a otro; pero siempre se mantiene la misma y única posibilidad de ver, no mirar, un solo cuadro. Lo demás, parte del decorado del cual no recuerdo nada. “Crees que por haberte negado a aceptarlo has perdido control sobre ello.” 3

Y así es la vida. Se suele decir. Una realidad que en verdad es un sueño, aunque aquí parece que el sueño es lo real. Y trato de modificar las imágenes del edificio de 10 plantas. Una lucha en mi propio sueño. Locamente. “Nada que te hayas negado a aceptar puede ser llevado a la conciencia. “De por sí, no es peligroso, pero tú has hecho que a ti te parezca que lo es.” 3

Bendiciones.

Rafael Carvajal

1. (T-2.I.3,5:6)

2. (T-2.I.4,6)

3. (T-3.VI.4)

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