Dios piensa de otra manera (El favor especial)

Dios piensa de otra manera (El favor especial)

Especial

El favor especial

El favor que pedimos a Dios fue que reconociera nuestro especialismo. La primera línea de ese párrafo. «Tú que preferiste la separación a la cordura…». Bueno, la separación es el equivalente del especialismo.

(Ver orden de publicación del taller)

Preferimos nuestro estado especial de separación a la cordura. La cordura dice: no pasó nada. Ese fue el favor que le pedimos a Dios, que exigimos de Él, que nos reconozca, que vea nuestro especialismo, nuestra condición de únicos, nuestra individualidad. Y como no pudo concedernos el favor por ser imposible… ¿Cómo puede conceder un favor acerca de nada a una nada que pidió el favor? ¿Cómo puede conceder un favor acerca de una ilusión a una ilusión que pidió el favor? Entonces, cuando Él no nos concedió el favor, dijimos a Dios:  «¡Al diablo contigo! Voy a fabricar un padre no amoroso, porque el padre no amoroso me va a prestar atención». Lean la Biblia de nuevo. Ese es el padre no amoroso. Él presta atención, reconoce nuestro estado especial separado, claro que él lo llama pecado, pero a mí no me importa. Aunque me llame pecador, me ve, me reconoce y, mejor aún, ¡tengo poder sobre él! Lo convertí de un Padre amoroso en uno no amoroso. Un padre que se enoja, que se pone celoso, castigador, homicida, genocida. Ahora saben la base de todos los genocidios de la historia. Miren lo que hace Dios: destruye todo el mundo excepto algunas personas, elefantes, camellos, perros y gatos (Risas). Salva algunas personas especiales y destruye a todos los demás, ya que hablamos de genocidio. Eso es multi genocidio.

El objetivo es llevarnos de vuelta a casa

Así que ahora sabéis de dónde sacaron la idea todos los tipos malos de la historia. Eran todas personas muy religiosas, conocían la Biblia y sabían, conscientemente o no, que si Dios lo hace y no paga por ello, ¿por qué no puedo hacerlo yo? Así es como siempre traemos a Dios y al Espíritu Santo al mundo para que nos ayuden aquí en el mundo. En El Canto de la oración, Jesús habla de «pedir para destruir» aunque no usa esa frase ahí, sino mas tarde, pero dice: «perdonar para destruir». Lo que hacemos es igual a ver pecado para después perdonar. Es hacer real el error, es pedir para destruir. No dice que sea un pecado, pero nos dice en las primeras secciones del Anexo a Un Curso de milagros que esto nos asegurará la posición en los primeros peldaños de la escalera, pero nunca más arriba. El propósito del Anexo es recordar a los estudiantes del Curso (fue escrito un año después de la publicación del Curso) que el objetivo es llevarnos de vuelta a casa, es llevarnos arriba en la escalera. Lo dice en el Curso mismo: «El Espíritu Santo te llevará hasta arriba, la separación te llevará hacia abajo». Esto no quiere decir que el Espíritu Santo te ayudará a subir unos pocos escalones, sino que se refiere al tope de la escalera. Y es aún más específico en El Canto de la oración. Ahora comprenden por qué Helen se enojaba tanto con esa línea: ella sabía lo que quería decir. Por eso también dijo, en una de sus citas más conocidas: «Este Curso es para cinco o seis personas».

Dios piensa de otra manera (Involucrar a Dios)

16 octubre, 2017

A modo de concierto. Precisión

16 octubre, 2017

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