El sabio


Ramana Maharshi es probablemente el sabio vedantino más conocido del siglo xx. Su presencia y la gracia que transmiten su imagen y sus palabras cautivaron y siguen cautivando a miles de buscadores orientales y occidentales. De algún modo, sigue tocando nuestras vidas con la herramienta que más le gustaba, el silencio.

Su influencia es inmensa. Prácticamente todos los autores de la corriente neo-advaitina de nuestros días lo tienen como referente. En la presente obra, Ramana nos habla del sabio, el ser humano realizado, informándonos y ayudándonos a situar sus coordenadas. Con su estilo sencillo y directo aclara ideas, despeja dudas y señala de forma amable pero inequívocamente el camino de la realización.

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Libro impreso


El sabio

Conversaciones con Sri Ramana Maharshi

  • Libro disponible

Autor:

ISBN: 978-84-938091-9-5

Páginas: 160

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 214 gr.

Alto: 210 mm.

Ancho: 140 mm.

Grueso: 10 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

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Extracto de El sabio


P.: ¿El sabio lo conoce todo?
R.: Todo lo que vale la pena ser conocido.

Rishikesananda Swami estaba preguntando a Ramana por las características de un sabio (Jñani).

R.: Todas las características están explicadas en los libros como el Bha- gavad Gita, pero tenemos que tener en cuenta que el estado del sabio, puesto que transciende la mente, no puede explicarse meramente con la ayuda de esta, puesto que todas las explicaciones seran defectuosas. Solo el Silencio puede explicar adecuadamente su estado o características. El Silencio es más eficaz que la palabra. Del Silencio proviene el pensamien- to, del pensamiento el ego y la palabra. Por lo tanto, si la palabra es eficaz, ¡cuánto más eficaz tiene que ser su fuente original!

Y entonces Ramana relató la siguiente historia:

Tattvaraya compuso un “bharani” (poema en lengua Tamil) en honor de su gurú Swarupananda y convocó una asamblea de eruditos (pandits) para que escuchasen su trabajo y así pudieran opinar sobre él. Los eruditos objetaron que solo era posible componer un bharani en honor de grandes héroes capaces de matar mil elefantes y que no se podía hacer ese tipo de composición a un asceta. Entonces Tattvaraya dijo:

—Vayamos todos a ver a mi gurú y arreglaremos este asunto allí.

Todos fueron a ver al gurú y, una vez sentados en su presencia, Tattva- raya contó a su maestro el propósito de la visita. El gurú estaba sentado en silencio y todos los demás también lo guardaban (mouna). Así transcurrió todo el día, y después la noche y algunos días más y, sin embargo, todos permanecían en silencio. A nadie se le ocurrió ningún pensamiento y nadie pensaba en hacer la pregunta de por qué estaban ahí. Después de pasar tres o cuatro días de esta manera, el gurú movió su mente un momento y entonces toda la asamblea recuperó su actividad mental. Entonces los eruditos declararon:

—Conquistar mil elefantes no es nada en comparación con el poder de este gurú, capaz de conquistar nuestros egos-elefantes descontrolados. Ciertamente merece un bharani en su honor.