El poder sanador de la bondad. Vol. II


Este libro nos enseña a mirar nuestra imperfecciones bondadosamente para redefinirlas no como nuestra realidad, sino como meros desvios del camino a casa. Las sombras de la limitación son los contornos del aula que Jesús utiliza para enseñarnos sus bondadosas lecciones de perdón.

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Libro impreso


El poder sanador de la bondad. Vol. II

Perdonar nuestras limitaciones, la práctica de un curso de milagros

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Autor:

ISBN: 978-84-940210-2-2

Páginas: 146

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 135 gr.

Alto: 178 mm.

Ancho: 120 mm.

Grueso: 7 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

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Extracto de El poder sanador de la bondad. Vol. II


Introducción

El tema de este libro se deriva de una oración del texto y de otra del manual para el maestro:

Concéntrate sólo en ella y no dejes que el hecho de que esté rodeada de sombras te perturbe. Ésa es la razón por la que viniste (T-18.IV.2:4-5*).

No te desesperes, pues, por causa de tus limitaciones. Tu función es escapar de ellas, no que no las tengas (M-26.4:1-2).

Las dos oraciones comparten un contenido o significado básico, pero su interés central difiere. La primera se centra en la idea de las sombras, específicamente la amorosa directriz de Jesús de que no nos sintamos perturbados por su presencia en nosotros mismos; la segunda se centra en la idea de las limitaciones, y la amorosa directriz de Jesús de que no nos desesperemos por causa de ellas. La primera aseveración, sin embargo, se relaciona con que estamos en un salón de clases que es el mundo, para poder aprender; la segunda, para que podamos enseñar. No obstante, Jesús enfatiza que enseñar y aprender son lo mismo, y la página inicial del manual afirma: “Enseñar es demostrar” (M-in.2:1). Sin embargo, no podemos demostrar lo que no hemos aprendido; y una vez que aprendemos, inevitablemente enseñamos. Contrario a lo que el mundo cree, Un curso de milagros ve la enseñanza y el aprendizaje como carentes de pertinencia al cuerpo y al cerebro, y sólo se relacionan con nuestro estado mental. Puesto que la mente del Hijo de Dios es una, lo que aprendemos lo aprendemos para todos, y lo que enseñamos se lo enseñamos a todos.

Aunque enseñanza y aprendizaje son lo mismo, su énfasis difiere, y esto se reflejará en nuestra discusión. Comenzamos hablando sobre lo que significa estar en este mundo como un salón de clases donde aprendemos las lecciones de perdón del Espíritu Santo, y concluimos con la discusión de nuestro papel como instrumentos mediante los cuales el Espíritu Santo enseña. De principio a fin, el tema unificador será las sombras de limitación del ego, las cuales constituyen nuestros sistemas de pensamiento colectivo y personal, y que serán transformados de instrumentos de condenación del ego en los medios de salvación del Espíritu Santo.