Las preguntas más comunes en torno a Un curso de milagros


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El profundo conocimiento y la larga experiencia en la enseñanza que tienen Kenneth y Gloria Wapnick hace de ellos los maestros perfectos en los que podemos confiar para despejar los frecuentes errores que cometemos y, que gracias a esta lectura podremos corregir.

Las preguntas más comunes en torno a Un curso de milagros es un libro imprescindible para todo aquel que quiera aclarar las múltiples dudas que surgen estudiando el Curso y practicándolo.

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Libro impreso


Las preguntas más comunes en torno a Un curso de milagros

K Wapnick Las preguntas más comunes en torno a un curso de milagros
  • Libro disponible

Autor:

ISBN: ISBN 978-84-938091-1-9

Páginas: 152

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 270 gr.

Alto: 210 mm.

Ancho: 145 mm.

Grueso: 9 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

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Extracto de Las preguntas más comunes en torno a Un curso de milagros


Capítulo 1

LA NATURALEZA DEL CIELO

1) ¿Cuál es la naturaleza de Dios?

Para comenzar, es imperativo reconocer que el verdadero Dios viviente del que se habla en Un curso de milagros es un Ser no-dualista, en Quien no residen opuestos en lo absoluto. El Santísimo es el Creador de toda vida, un Ser de puro Amor y la Fuente y Primera Causa de una realidad y totalidad no- física, el perfecto Uno Quien lo abarca todo, fuera de Quien nohay literalmente nada, puesto que Él es Todo. La naturaleza de nuestra Fuente no puede describirse ni entenderse en modo alguno, como comenta Jesús en el libro de ejercicios:

La unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en SuSer, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nadaque no sea Él. Decimos “Dios es”, y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, ni ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente, y al igual que Ella, simplemente es.

No podemos hablar, escribir, ni siquiera pensar en esto en lo absoluto (L-pI.169.5:1–6:1).

Jesús afirma que no se puede escribir acerca de la naturaleza de Dios y de Su Unidad porque ésta es una realidad no- dualista pura, y la palabra hablada y escrita la cual expresa el pensamiento de una mente dividida es dualista. Por lo tanto, cualquier intento de describir el no-dualismo tiene que fracasar, e inevitablemente resulta inadecuado al expresar la realidad de la unidad que radica más allá de toda expresión. Repito, ésta sencillamente es. En el mejor de los casos, por consiguiente, todo lo que podemos hacer es describir la naturaleza de Dios, recordando siempre que las palabras son sólo “símbolos de símbolos”, y “por lo tanto, están doblemente alejadas de la realidad” (M-21.1:9-10).

2) ¿Cuál es la naturaleza de la realidad?

La realidad tal como se define en Un curso de milagros no es un reino físico, una dimensión o experiencia, puesto que la realidad tal como fue creada por Dios y al igual que Dios es informe, inmutable, eterna, amor infinito e ilimitada y unificada perfección–una unidad no-dualista. La realidad en el Curso es sinónimo de Cielo y obviamente no se puede relacionar de ninguna manera con el universo de forma que el mundo llama realidad. Al ser inmutable, la verdadera realidad es permanente y fija, y por lo tanto, cualquier pensamiento de separación– el cual es cambio–es imposible y por consiguiente jamás fue. Como un estado no-dualista, la realidad está más allá de la percepción, puesto que la percepción presupone una dicotomía sujeto-objeto la cual es inherentemente dualista y por tanto no puede ser real. En Un curso de milagros, realidad es también sinónimo de conocimiento, el estado de ser que es el Cielo.

Un pasaje representativo tomado de “La realidad inmutable” casi al final del texto provee un excelente resumen de la naturaleza de la realidad:

La realidad es inmutable. Esto es lo que hace que sea real, y lo que la distingue de todas las apariencias. Tiene que estar más allá de toda forma para poder ser ella misma. No puede cambiar.

El milagro es un medio para demostrar que todas las apariencias pueden cambiar precisamente porque son apariencias y porque carecen del atributo de inmutabilidad que la realidad entraña.…

La realidad es inmutable. Los milagros no hacen sino mostrar que lo que tú has interpuesto entre la realidad y tu conciencia es ilusorio y que no es en modo alguno una interferencia (T-30.VIII.1:6–2:1; 4:1-2).

3) ¿Cuál es la naturaleza de la vida?

En Un curso de milagros, la vida tal como Dios la creó no tiene nada que ver con lo que llamamos o conocemos como vida en el cuerpo. La vida es espíritu: no-material, no-dualista y eterna. Quizás la afirmación más clara en el Curso acerca de la esencia de la vida–qué es y qué no es–aparece en este pasaje muy poderoso tomado de “Las leyes de caos” en el Capítulo 23 del texto. Este comienza con una narración y mofa benigna de nuestra adoración del cuerpo:

¿Puedes acaso darle vida a un esqueleto pintando sus labios de color rosado, vistiéndolo de punta en blanco, acariciándolo y mimándolo? ¿Y puede acaso satisfacerte la ilusión de que estás vivo?

Fuera del Cielo no hay vida. La vida se encuentra allí [el Cielo] donde Dios la creó. En cualquier otro estado que no sea el Cielo [en el mundo físico] la vida no es más que una ilusión. En el mejor de los casos parece vida [cuando el cuerpo está “vivo”]; en el peor, muerte [cuando el cuerpo “muere”]. Ambos son, no obstante, juicios acerca de lo que no es la vida, idénticos en su inexactitud y falta de significado. Fuera del Cielo la vida es imposible, y lo que no se encuentra en el Cielo no se encuentra en ninguna parte. Fuera del Cielo lo único que hay es un conflicto de ilusiones, de todo punto insensato, imposible y más allá de la razón, aunque se percibe como un eterno impedimento para llegar al Cielo. Las ilusiones no son sino forma. Su contenido nunca es verdad (T-23.II.18:8–19:9).

Muy cuidadosamente, por lo tanto, Jesús explica que la vida es Unidad con nuestra Fuente en el Cielo donde la Mente de Cristo y la Mente de Dios son Una. Vida, espíritu y Mente son términos básicamente sinónimos uno del otro, y comparten las características de falta de forma, inmutabilidad y vida eterna. Lo que nosotros en el mundo hemos identificado como vida en el cuerpo, como las ondas cerebrales y los latidos del corazón, claramente no es lo que el Curso llama vida. En efecto, una lección del libro de ejercicios (167) se titula: Sólo hay una vida y ésa es la vida que comparto con Dios. Por lo tanto, lo que experimentamos como vida, como un organismo físico y psicológico, es una caricatura o una parodia de nuestro verdadero Ser, el Cristo que Dios creó como verdadera vida. Es importante entender cómo se ve la vida en Un curso de milagros; de lo contrario los estudiantes terminarán confundiéndose, tanto al entender las enseñanzas no-dualistas del Curso, como al aplicarlas en sus vidas personales.

4) ¿Es el Dios de Un curso de milagros el mismo Dios de la Biblia?

Jesús afirma inequívocamente en el Curso que Dios no creóeste mundo, y por consiguiente sobre esta sola base Él es claramente distinto a la deidad judeo-cristiana. El Dios de la Biblia es un creador dualista de un universo material que El crea mediante la palabra hablada, como se señala en el primer relato de la creación en el Génesis: “Y dijo Dios: “Haya.…” De ese modo el mundo y toda la creación surgieron a la existencia como entidades separadas, las cuales existen fuera de El. En efecto, por consiguiente, el Dios bíblico crea al proyectar un pensamiento o concepto fuera de sí mismo, donde éste se convierte en una “realidad” física, tal como se da testimonio, repito, en el relato de la creación en el Libro del Génesis

Pero la distinción entre los dos es más profunda aún. El Dios bíblico es muchísimo más una persona que ve el pecado como real, y por consiguiente tiene que responder al mismo, primero por medio del castigo, y luego por medio del plan de expiación en el cual la salvación y el perdón se ganan a través del sufrimiento y del sacrificio de su santo Siervo (el Siervo Sufrido en Isaías–Antiguo Testamento) y su engendrado unigénito Jesús (Nuevo Testamento). El Dios de Un curso de milagros, por otra parte, no es una persona y por lo tanto no tiene ninguna de las cualidades antropomórficas del homo sapiens. Este Dios ni siquiera sabe acerca de la separación (el equivalente del Curso para la noción de pecado original), y por consiguiente no responde ni puede responder a la misma.

Por lo tanto, el Dios del Curso no es el Dios de la religión formal, y ciertamente no es el Dios de la Biblia. En verdad, nuestra Fuente está más allá de todos los conceptos y antropomorfismos, y no tiene nada en común con el Dios bíblico quien posee todos los atributos del amor especial (un Dios que tiene un pueblo escogido) y de odio especial (un Dios de castigo) que están asociados con el sistema de pensamiento del ego. La sección previamente citada, “Las leyes del caos”, contiene una descripción gráfica de este Dios bíblico quien ha hecho el pecado real y de ese modo ha revelado sus orígenes egoístas, o mejor aún, los egos de los escritores de los libros de la Biblia:

En ninguna otra parte es más evidente la arrogancia en la que se basan las leyes del caos que como sale a relucir aquí. He aquí el principio que pretende definir lo que debe ser el Creador de la realidad; lo que debe pensar y lo que debe creer; y, creyéndolo, cómo debe responder. Ni siquiera se considera necesario preguntarle si eso que se ha decretado que son Sus creencias [la realidad del pecado] es verdad. Su Hijo le puededecir lo que Ésta es, y la única alternativa que le queda es aceptar la palabra de Su Hijo o estar equivocado.…[Pero] si Dios no puede estar equivocado, tiene entonces que aceptar la creencia que Su Hijo tiene de sí mismo [que es un pecador] y odiarlo por ello.

Observa cómo se refuerza el temor a Dios por medio deeste tercer principio. Ahora se hace imposible recurrir a Él enmomentos de tribulación, pues Él se ha convertido en el “enemigo” que la causó y no sirve de nada recurrir a Él.…Ahora el conflicto se ha vuelto inevitable e inaccesible a la ayuda de Dios. Pues ahora la salvación jamás será posible, ya que el salvador se ha convertido en el enemigo.

No hay manera de liberarse o escapar. La Expiación se convierte en un mito, y lo que la Voluntad de Dios dispone es la venganza, no el perdón. Desde allí donde todo esto se origina, no se ve nada que pueda ser realmente una ayuda. Sólo la destrucción puede ser el resultado final. Y Dios mismo parece estar poniéndose de parte de ello para derrotar a Su Hijo (T-23.II.6:1-4,6; 7:1-3,5-6; 8:1-5).

Este retrato, claro está, no sólo es del arquetípico dios del ego que radica en el centro de la mente de todo aquel que cree en la separación, sino que también es lo que se ha expresado tan poderosamente en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Este Dios es una imagen, para hacer hincapié nuevamente, que cree en la realidad del pecado y en su expiación a través del castigo, cuyos principales componentes– el sufrimiento y el sacrificio–se convierten en el gran plan de salvación o redención. Y como enseña Un curso de milagros, una vez se le adjudica cualquier realidad a la creencia en la separación, es inevitable en el sistema de pensamiento de la mente errada que el dios del ego se perciba como un vengador. Esto refleja la “trinidad profana” de pecado, culpa y miedo del ego: El sistema de pensamiento del ego postula que la separación se llevó a cabo, y la llama pecado. Luego le sigue la experiencia psicológica del pecado y nace la culpa. Y ahora el dios ego exige castigo, el origen del miedo como hemos visto en la cita anterior. Y detrás de toda esta locura permanece el verdadero Dios de Amor, Quien sencillamente “espera” que las mentes de Sus hijos que duermen despierten de sus sueños de pesadilla y regresen a Él a Quien jamás abandonaron.

5) Si Dios no es una persona, ¿por qué Jesús Lo describe de esa manera? Esto es confuso.

Esta pregunta va al corazón de un asunto muy importante para los estudiantes de Un curso de milagros: el uso metafórico que Jesús hace del lenguaje. Es una fuente de gran malentendido para los estudiantes, tanto en términos de entender lo que Jesús enseña en el Curso, así como en la aplicación de los principios del mismo en sus vidas cotidianas. El lenguaje del Curso es claramente dualista, simbólico y metafórico–como en efecto tiene que ser todo lenguaje–y hay numerosos lugares en el Curso donde Jesús explica que él tiene que utilizar el lenguaje de la ilusión–i.e., dualidad–de modo que susestudiantes entiendan las verdades que él enseña. Él dice, por ejemplo, en el contexto de una relación santa recién nacida:

De todos los mensajes que has recibido y que no has entendido, sólo este curso está al alcance de tu entendimiento y puede ser entendido. Este es tu idioma. Aún no lo entiendes porque tu comunicación es todavía como la de un bebé. No se puede dar credibilidad a los balbuceos de un bebé ni a lo que oye, ya que los sonidos tienen un significado diferente para él, según la ocasión. Y ni los sonidos que oye ni las cosas que ve son aún estables.…Mas una relación santa, que apenas acaba de renacer de una relación no santa, y que, sin embargo, es más antigua que la vieja ilusión que acaba de reemplazar, es como un bebé que ahora renaciera. Pero con este bebé se te devuelve la visión, ya que te hablará en un idioma que podrás entender (T-22.I.6:1-5; 7:2-3; nuestras bastardillas en 7:3).

Todos hemos experimentado esta misma necesidad que Jesús describe aquí. Cuando hablamos con niños usamos palabras y conceptos que son apropiados al nivel de entendimiento del niño. Aun si la forma de lo que decimos no siempre es literalmente cierta, el contenido de nuestro amor y de nuestro deseo de ser útiles es genuino.

Y más adelante en el texto, al hablar de la Unidad de Cristo que nos enseña desde el interior de nuestras mentes separadas, Jesús hace el mismo planteamiento:

Puesto que crees estar separado, el Cielo se presenta ante ti como algo separado también. No es que lo esté realmente, sino que se presenta así a fin de que el vínculo que se te ha dado para que te unas a la verdad pueda llegar hasta ti a través de lo que entiendes.…El [la Unidad] necesita, no obstante, utilizar el idioma que dicha mente entiende, debido a la condición en que esta mente cree encontrarse [el estado dualista de la separación]. Y tiene que valerse de todo lo que ella ha aprendido para transformar las ilusiones en verdad y eliminar todas tus falsas ideas acerca de lo que eres, a fin de conducirte allende la verdad que se encuentra más allá de ellas (T-25.I.5:1-2; 7:4-5; nuestras bastardillas en 7:4).

Puesto que, como ya hemos visto, no hay manera de que Jesús pueda comunicarnos cómo Dios nuestro Creador y Fuente verdaderamente es, él tiene que recurrir al lenguaje del mito y de la metáfora. Estos son los símbolos que nosotros– identificados como cuerpos–podemos entender. Y por eso a través de Un curso de milagros, se hace referencia a Dios como si fuese un cuerpo puesto que ni siquiera podemos pensar en Él sin uno (T-18.VIII.1:7). Se Le llama “Padre”, y se Le describe con Brazos, Manos y una Voz, y tiene sentimientos de soledad y de estar incompleto. Hasta se implica que tiene ductos lagrimales, puesto que llora por Sus Hijos quienes estánseparados de Él. Claramente, el Dios no-dualista que hemos descrito no puede poseer estos rasgos o partes corporales. Es más, el verdadero Dios no piensa, como nosotros experimentamos el pensar. Ni puede Él realmente tener un plan de Expiación como respuesta a la ilusión de la separacióncuando, como se describe en el Curso, Él crea al Espíritu Santo. La aparente contradicción se resuelve aquí cuando comprendemos, repito, que Jesús nos habla en el nivel antropomórfico que podemos entender, un ejemplo maravilloso del principio que él enuncia temprano en el Curso:

…para que un milagro sea lo más eficaz posible, tiene que ser expresado en un idioma que el que lo ha de recibir pueda entender sin miedo (T-2.IV.5:3).

Los estudiantes de Un curso de milagros tienen que ser cautelosos de no caer en la trampa de tomar literalmente lo que tiene un sentido figurado. Un buen método práctico es recordar que sólo la no-dualidad es real. En contraste, la dualidad es la ilusión de la separación, como puede verse en esta paráfrasis de una oración tomada del manual en la cual utilizamos la palabra dualidad en lugar de muerte, un pasaje del cual citaremos más detalladamente en una pregunta posterior:

Maestro de Dios, tu única tarea puede definirse de la siguiente manera: no hagas ningún trato en el que la muertesea parte integrante de Él (M-27.7:1).

Cualquier pasaje en Un curso de milagros donde Jesús hable de que Dios hace algo, de que tiene cualesquiera características del homo sapiens–antropomorfismos–es inherentemente dualista y por lo tanto es una metáfora para expresar el Amor abstracto y no-específico de Dios que está más allá de todo dualismo. De igual manera, cualesquiera referencias a que el Espíritu Santo o Jesús hace algo caen dentro de la misma categoría.

Claro está, estos pasajes son extremadamente significativos para nosotros que aún creemos estar en el mundo dualista de tiempo y espacio, pero tomar estas aseveraciones como la verdad literal asegurará que jamás aprendamos las lecciones que nos ayudarán a despertar del sueño de que en efecto hay un mundo de individualidad y de cuerpos separados. Muy a menudo, los estudiantes terminan reforzando su propio especialismo e identificación con sus cuerpos y jamás se mueven más allá del lenguaje del Curso–que se ha tomado prestado de la Biblia–y que consiste en su mayor parte de descripciones metafóricas de Dios y del Espíritu Santo como cuerpos y personas que interactúan con ellos. Al centrarnos en el verdadero papel del Espíritu Santo como un Pensamiento en nuestras mentes, el cual nos llama a escogerlo a Él en vez del ego como nuestro maestro, mantendrá a los estudiantes en el camino recto del perdón.

Para una discusión más completa de este importante tópico, el lector podría estar interesado en consultar el álbum de audio-cintas “Making the Holy Spirit Special: the Arrogance of the Ego” y “Duality as Metaphor in A Course in Miracles”.

6) ¿Qué quiere decir Un curso de milagros con creación?

En Un curso de milagros, la creación no se refiere a nada físico, y por consiguiente no tiene nada que ver con la creación material o artística. Más bien, la creación envuelve únicamente al espíritu, y puede definirse como la suma de todos los Pensamientos de Dios; infinita, ilimitada, sin comienzo ni fin (L-pII.11.1:1). Cristo, el Hijo Unico de Dios, es el término que el Curso utiliza para referirse a la creación de Dios. Cristo es uno con Su Creador, y no hay ningún lugar en el que el Padre acabe y el Hijo comience (L-pI.132.12:4). Por lo tanto, si bien Dios es la Primera Causa y Cristo es Su Efecto, en un Cielo no-dualista–el estado de perfecta Unidad–no puede haber separación o distinción entre Creador y creado. Causa y Efecto son, pues, indivisibles e inseparables. Además, la creación de Dios tiene que ser co-partícipe de los atributos no-dualistas y no-físicos de su Fuente. Tal como el Creador es perfecto, inmutable, espíritu informe, vida eterna y amor infinito– íntegro y unificado dentro de Sí Mismo–de igual manera Su creación, Cristo, tiene que ser igual. Por lo tanto, Dios y Cristo no son cuerpos, ni son Ellos entidades físicas y psicológicas con personalidades. En ¿Qué es la creación? en la Parte II del libro de ejercicios, encontramos este hermoso párrafo que es como un resumen:

La creación es lo opuesto a todas las ilusiones porque es la verdad. La creación es el santo Hijo de Dios, pues en la creación Su Voluntad es plena con respecto a todo, al hacer que cada parte contenga la Totalidad. La inviolabilidad de su unicidad está garantizada para siempre, perennemente a salvo dentro de Su santa Voluntad, y más allá de cualquier posibilidad de daño, separación, imperfección o de nada que pueda mancillar en modo alguno su impecabilidad (L-pII.11.3).

7) ¿Qué quiere decir Un curso de milagros con la creación como un proceso?

Puesto que la creación está fuera de los ámbitos temporales y espaciales, ésta no es un proceso que pueda entender el cerebro humano, el cual está condicionado con pensamientos de tiempo y espacio. La creación, tal como se entiende en Un curso de milagros, es sinónimo de extensión no-espacial, el “proceso” a través del cual Dios extiende Su Ser y Su Amor en un progresivo fluir de Su Ser. Este es un fluir, sin embargo, que jamás abandona Su Mente y de ese modo jamás está fuerade Él. Puesto que la creación de Dios–Cristo–comparte en los atributos de su Creador, de igual manera, Cristo crea en el mismo proceso de extensión. Como explica el Curso:

La capacidad de extenderse es un aspecto fundamental deDios que Él le dio a Su Hijo. En la creación, Dios se extendió a Sí Mismo a Sus creaciones y les infundió la misma amorosa Voluntad de crear (T-2.I.1:1-2).

…y si Dios te creó extendiéndose a Sí Mismo hasta dar lugara lo que eres, sólo puedes extenderte a ti mismo tal como Él lo hizo. Sólo la dicha aumenta eternamente, pues la dicha y la eternidad son inseparables. Dios se extiende hacia afuera, más allá de todo límite y más allá del tiempo, y tú que eres cocreador con Él, extiendes Su Reino eternamente y más allá de todo límite (T-7.I.5:2-4).

Las creaciones del Hijo (que se definirán más adelante en la próxima pregunta) permanecen dentro de la Mente Una de Cristo, así como Cristo permanece dentro de la Mente Una de Dios. La Unidad naturalmente sólo puede permanecer como Una, como lo expresa este pasaje tomado del libro de ejercicios:

Los Pensamientos de Dios (Cristo) poseen todo el poderde su Creador. Pues Él quiere incrementar el Amor extendiéndolo. Y así, Su Hijo participa en la creación, y, por lo tanto, no puede sino compartir con su Padre el poder de crear. Lo que Dios ha dispuesto que sea uno eternamente, lo seguirá siendo cuando el tiempo se acabe, y no cambiará a través del tiempo, sino que seguirá siendo tal como era antes de que surgiera la idea del tiempo (L-pII.11.2).

Repito, a lo que se hace referencia más adelante como el “círculo de creación” no se puede entender en términos físicos, ni en lo que se denomina como creatividad en el mundo. Aquí en el mundo, creador y creación están separados; en el Cielo son uno–un estado que está más allá de nuestro entendimiento. Los siguientes pasajes tomados del texto aclaran eso:

El círculo de creación no tiene fin. Su punto de partida y su punto final son el mismo, pero dentro de sí encierra a todo el universo de la creación, sin principio ni fin (T-28.II.1:6-8).

Tu función es aumentar el tesoro de Dios creando el tuyo. Su Voluntad hacia ti es Su Voluntad para ti. Él no te negaría la capacidad de crear porque en ello radica Su dicha. Tú no puedes hallar dicha excepto como Dios lo hace. Su gozoestriba en haberte creado a ti y Él te extiende Su Paternidadpara que tú puedas extenderte tal como Él lo hizo. No comprendes esto porque no lo comprendes a Él. Nadie que no acepte Su función puede entender lo que ésta es, y nadie puede aceptar Su función a menos que sepa lo que El mismo es (T-8.VI.6:1-7).

El perdón, el cual podemos entender, es nuestra función mientras creamos que estamos aquí en el mundo, y es el proceso por el cual aprendemos a aceptar nuestra Identidad como Cristo. Es esta aceptación, repito, la que nos permite finalmente entender la realidad y lo que significa ser tal como Dios nos creó.

8) ¿Cuáles son las creaciones de las que se habla en Un curso de milagros?

Creaciones son las extensiones no-espaciales, no-temporales y no-físicas de Cristo, Quien crea como lo hace Su Fuente. Como ya hemos visto, es la naturaleza del Amor del Cielo extenderse a sí misma, a lo que el Curso se refiere como el proceso de creación. Puesto que Cristo es Uno con Su Creador ycomo Él en todas las cosas, Él también extiende Su Amor en creación, como explicamos en la pregunta anterior. Son estas extensiones del Amor de Cristo lo que Un curso de milagros llama creaciones. Para volver a exponer este importante punto, nuestras creaciones no tienen paralelo con nada en el mundo físico, así como la creación de Dios, Cristo, no tiene paralelo con nada en el mundo físico, incluyendo al homo sapiens. De igual manera, nuestra función de crear en el Cielo no tiene nada en común con la actividad que generalmente el mundo considera que es “creativa”, tal como la creatividad artística, crear un bebé, tener una idea creativa, etc.

Como extensiones de Cristo, las creaciones pueden entenderse como que son parte de la Segunda Persona de la Trinidad del Curso, nuestros “hijos”, por decirlo así, como vemos en estos dos pasajes tomados del texto:

Lo único que Dios desea es Su Hijo porque Su Hijo es Suúnico tesoro. Tú deseas tus creaciones tal como Él desea las Suyas. Tus creaciones son tu regalo a la Santísima Trinidad, creadas como muestra de agradecimiento por tu propia creación. Tus creaciones no te han abandonado, de la misma manera en que tú tampoco has abandonado a tu Creador, sino que extienden tu creación de la misma forma en que Dios Se extendió a Sí Mismo hasta ti (T-8.VI.5:1-4).

A tus creaciones les corresponde estar en ti del mismo modo en que a ti te corresponde estar en Dios. Tú eres parte de Dios, tal como tus hijos son parte de Sus Hijos. Crear es amar. El amor se extiende hacia afuera simplemente porque no puede ser contenido. Nunca deja de fluir porque es ilimitado. El amor crea para siempre, aunque no en el tiempo. Lascreaciones de Dios han existido siempre porque Él ha existido siempre. Tus creaciones han existido siempre, porque tú sólopuedes crear como Dios crea. La eternidad es tuya porque Él te creó eterno (T-7.I.3).

Acorde con su uso de la metáfora, Jesús a veces nos habla de las creaciones de Cristo en el lenguaje reminiscente de los líderes de equipo y anima a los Hijos separados a que regresen a casa, como en este pasaje:

El Cielo aguarda silenciosamente, y tus creaciones extienden sus manos para ayudarte a cruzar y para que les des la bienvenida. Pues son ellas lo que andas buscando. Lo único que buscas es tu compleción, y son ellas las que te completan (T-16.IV.8:1-3).

9) Si Dios tiene un solo Hijo, ¿por qué Un curso de milagros utiliza el término Hijos de Dios?

Muchas veces Jesús utiliza el plural para dirigirse a los hijos de Dios quienes creen que están separados y que son muchos. Este es otro ejemplo del uso flexible que Jesús hace del lenguaje para poder acercarse a sus alumnos en un nivel de separación o de dualidad que ellos puedan aceptar y entender. Pero éste no debe tomarse como que significa que hay individualidad y dualidad en el Cielo. En realidad, como Un curso de milagros afirma repetidamente, sólo puede haber un Hijo, puesto que la Unidad sólo puede crear unidad, y la multiplicidad no puede tener su origen en la Unidad. Esto se recalca en estos importantes pasajes tomados del texto y del libro de ejercicios:

Debe observarse con especial atención que Dios tiene solamente un Hijo. Si todas las creaciones de Dios son Hijos Suyos, cada una de ellas tiene que ser parte integral de toda la Filiación. La Filiación, en su unicidad, trasciende la suma de sus partes (T-2.VII.6:1-3).

Nosotros, los Hijos de Dios, somos la creación. Parecemos estar separados y no ser conscientes de nuestra eternaunidad con Él. Sin embargo, tras todas nuestras dudas y más allá de todos nuestros temores, todavía hay certeza, pues el Amor jamás abandona Sus Pensamientos, y ellos comparten Su certeza. El recuerdo de Dios se encuentra en nuestras mentes santas, que son conscientes de su unicidad y de su unión con su Creador (L-pII.11.4:1-5).

Por lo tanto, el término Hijos de Dios se utiliza por conveniencia cuando Jesús se dirige a sus alumnos tal como ellos creen que son. Por otra parte, Hijo de Dios es el término que se utiliza para denotar quienes somos verdaderamente como Cristo, la Identidad de Unidad a la cual despertaremos después que se deshaga nuestro sueño de multiplicidad.

10) ¿Por qué Un curso de milagros utiliza lenguaje masculino al denotar la Trinidad? ¿Es Jesús un sexista?

No, Jesús no es un sexista, ni fue la escriba del Curso, Helen Schucman una invertida. En efecto, Un curso de milagros está escrito linguísticamente dentro de la tradición judeo-cristiana masculinamente dominada, y utiliza el lenguaje bíblico patriarcal en el cual se basa esa tradición. En consecuencia, el Curso se amolda a esta cultura religiosa al utilizar términos relacionados con la Trinidad que son exclusivamente masculinos. Debe entenderse, sin embargo, que la Trinidad no es ni masculina ni femenina, y que el Santísimo no conoce nada de géneros, puesto que El no creó cuerpos. Este punto es un testimonio ulterior de la diferencia entre el creador-Dios bíblico y el Dios de Un curso de milagros. De hecho, Jesús mismo habla del uso que él hace del lenguaje con orientación egoísta:

Este curso opera dentro del marco de referencia del ego, pues ahí es donde se necesita.…Se vale de palabras las cuales son simbólicas y no pueden expresar lo que se encuentra más allá de todo símbolo (C-in.3:1,3).

Y de ese modo queda aclarado que el significado del Curso al utilizar este lenguaje masculino radica en otra parte. Si bien la forma de las palabras del Curso es igual que la tradición occidental de hace dos mil quinientos años, su contenido es exactamente lo contrario. Esto provee un buen ejemplo de un principio enunciado dos veces en el texto, de que el Espíritu Santo no nos quita nuestras relaciones especiales (la forma), sino que más bien las transforma (al cambiar su propósito–el contenido) (T-17.IV.2:3-6; T-18.II.6). Por lo tanto, al lector se le da una maravillosa oportunidad para practicar el perdón al permitírsele que cualesquiera pensamientos enjuiciadores que estén inconscientemente enterrados surjan a su conciencia mediante el lenguaje “sexista” del Curso, de modo que se puedan mirar ahora de manera distinta con la ayuda del Espíritu Santo. De esta manera, una relación de odio especial (o de amor) con las autoridades patriarcales–religiosa o secular–se puede transformar en una relación santa, ahora que la relación tiene como propósito el perdón y la paz, en lugar del juicio y el ataque.

Del mismo modo, podemos entender el uso que hace el Curso del término Hijo de Dios. Por espacio de dos mil años, éste se ha utilizado en la teología cristiana para denotar únicamente a Jesús, el único Hijo engendrado del Dios bíblico, y la Segunda Persona de la Trinidad. Es más, el especialismo de Jesús fue acentuado por San Pablo al relegar al resto de la humanidad a la posición de “hijos adoptivos” de Dios (Gálatas 4:4). Para recalcar el punto de que él es nuestro igual, en Un curso de milagros Jesús utiliza el mismo término que hasta ahora había excluido a todo el mundo excepto a él. Ahora, sin embargo, éste denota a toda la humanidad: los hijos de Dios que aún creen que son cuerpos y que están separados de suFuente y por consiguiente son distintos a Él. Y más específicamente aún, el término Hijo de Dios denota a los estudiantes que leen y estudian Un curso de milagros, un uso claramente expresado independientemente del género de ellos.

Este término se usa deliberadamente para corregir dos mil años de lo que Un curso de milagros ve como una distorsión que hizo el cristianismo del mensaje básico de Jesús, en este caso la perfecta unidad e igualdad de la Filiación de Dios. Y de ese modo, Jesús se presenta a sí mismo en el Curso sin ninguna diferencia de los demás en realidad (aunque ciertamente él es distinto a nosotros en el tiempo). Por consiguiente, repito una vez más, el mismo término–Hijo de Dios–que se aplicaba únicamente a Jesús se utiliza ahora para todos nosotros. Es más, el término se utiliza también para denotar a Cristo, la creación de Dios previa a la separación, Su único Hijo. Repito, vemos el uso de la misma forma que en el cristianismo tradicional, pero con un contenido totalmente distinto. La frase Hijo de Dios también se puede entender fácilmente como un sinónimo de criatura, un término que también se utiliza con frecuencia en el Curso.

La reinterpretación de Hijo de Dios de exclusiva a totalmente inclusiva es crucial para el sistema de pensamiento del Curso. Y debido a la razón que tiene Jesús para utilizar este término, los estudiantes–hombres y mujeres por igual–deben estar alerta en contra de la tentación de cambiar el lenguaje “ofensivo” del Curso. Si bien tal práctica es comprensible, la misma sí sirve para socavar uno de los propósitos pedagógicos de Jesús. Estaría más en armonía con las enseñanzas de Un curso de milagros el dejar la forma tal y como está, y en su lugar cambiar uno de pensamiento. En estas circunstancias, uno haría bien en parafrasear una famosa línea del texto: No trates, por lo tanto, de cambiar el curso, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él (T-21.in.1:7). Por consiguiente, puesto que la forma del Curso no se cambiará, los estudiantes harían bien en utilizar sus reacciones como un salón de clases en el cual puedan aprender a perdonar, no sólo a Jesús, a Helen o a Un curso de milagros en sí, sino también a todos aquellos en el pasado (o presente) a quienes han percibido como que los han tratado a ellos o a los demás injustamente.

Una nota final sobre el tema del lenguaje masculino del Curso: Por mucho tiempo ha sido un convencionalismo gramatical que los pronombres que se refieren a un pronombre neutro, tal como “uno” o “persona”, toman la forma masculina “él”. Claramente, puesto que una enseñanza central de Un curso de milagros es que no somos cuerpos–y por lo tanto los miembros de la Trinidad no son cuerpos tampoco–el asunto, repito una vez más, es sencillamente uno de forma o de estilo.