El poder sanador de la bondad. Vol. I


Al repasar los principios de enfermedad y sanación, y algunas de las aplicaciones erróneas más comunes, los comentarios de este libro nos ayuda a deshacer la fuente de la carencia de la bondad, para que en todas nuestras interacciones reflejemos la Fuente de la Bondad. Esperamos que este libro sirva para recordarnos a todos la necesidad de ser bondadosos, el principio espiritual por excelencia.

Palabras clave: , , , , , ,

Libro impreso


El poder sanador de la bondad. Vol. I

Liberarse del juicio. La práctica de un curso de milagros

  • Libro disponible

Autor:

ISBN: 978-84-940210-2-2

Páginas: 134

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 124 gr.

Alto: 178 mm.

Ancho: 120 mm.

Grueso: 8 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

Palabras clave: , , , , , ,

Enlace para compartir:

9

Extracto de El poder sanador de la bondad. Vol. I


Introducción

El inspirador mensaje de Jesús al mundo en Un curso de milagros–con su hermoso lenguaje, brillante lógica y benditas palabras de amor–no significa nada si no se vive ni se practica. Por eso hace la siguiente afirmación en el texto, la cual se puede tomar como una advertencia a todos sus estudiantes de que no repitan los errores de los pasados dos mil cien años de tratar de enseñar su mensaje sin primero tratar de aprenderlo para sí mismos:

No enseñes que mi muerte fue en vano. Enseña, más bien, que no morí, demostrando que vivo en ti (T-11.VI.7:3-4; mis bastardillas)†.

En otras palabras, enseñamos el mensaje de Jesús acerca del deshacimiento del sistema de pensamiento de muerte del ego, al vivir nuestras vidas fundamentadas en sus enseñanzas de perdón. Esto deshace las lecciones de odio, ataque y asesinato del ego, y así demostramos la eficacia del mensaje de Jesús–no mediante palabras, sino con nuestra vida:

Se puede enseñar de muchas maneras, pero ante todo con el ejemplo (T-5.IV.5:1).

Este principio de enseñar lo que primero hemos aceptado para nosotros mismos se articula de manera hermosa en la Lección 154 del libro de ejercicios, “Me cuento entre los ministros de Dios”, donde nuevamente se puede ver a Jesús exhortando a sus estudiantes a no hacer que sus enseñanzas sean algo que ellos hagan, sino más bien aquello en lo que traten de convertirse:

Hay una diferencia fundamental en el papel que desempeñan los mensajeros del Cielo que los distingue de los mensajeros del mundo. Los mensajes que transmiten van dirigidos en primer lugar a ellos mismos. Y es únicamente en la medida en que los puedan aceptar para sí que se vuelven capaces de llevarlos aún más lejos, y de transmitirlos allí donde se dispuso que fueran recibidos. Al igual que los mensajeros del mundo, ellos no escribieron los mensajes de los que son portadores, pero se convierten, en rigor, en los primeros que los reciben, a fin de prepararse para dar (L-pI.154.6; mis bastardillas).

Esta incapacidad para practicar verdaderamente los bondadosos principios de perdón que promulga Un curso de milagros, que estudian y a veces incluso enseñan, ha sido tal vez la más seria flaqueza entre sus estudiantes. En POCOS ELIGEN ESCUCHAR (PARTE DOS DE EL MENSAJE DE UN CURSO DE MILAGROS), discuto cómo a menudo los estudiantes ocultan su sistema de pensamiento de especialismo bajo un disfraz de orientación espiritual o de amistad. Así, están prestos a recordarle a alguien que enfrenta un dolor o que está de luto, por ejemplo, que el cuerpo y la muerte son ilusiones y defensas en contra de la verdad y, por lo tanto por qué no, exhortan a los amigos o miembros de la familia, simplemente cambian de mentalidad. La ausencia de una simple bondad es, desafortunadamente, obvia para todos excepto para el estudiante del Curso que hace los pronunciamientos espirituales. En este respecto, siempre recuerdo la película clásica Lost Horizon (Horizontes perdidos), la adaptación que se hizo en 1938 de la maravillosa novela de James Hilton. Como recordarán algunos lectores, al comienzo de la película, Conway, el protagonista cuyo papel representó Ronald Coleman, es secuestrado y llevado a Shangri-La, una comunidad paradisíaca en el Himalaya, cuyos habitantes no envejecen. Es llevado allí para que se convierta en su nuevo líder, puesto que el Lama–su fundador e inspiración orientadora–se está preparando para morir. En uno de los momentos más memorables de la película, el Lama le pronuncia un discurso al renuente Conway, en el cual le explica el origen y propósito de su utópico oasis. Es una escena inspiradora, y su punto culminante aparece en la siguiente exposición sinóptica, extraordinaria por sus palabras proféticas que, aunque nos resulte triste decirlo, se han visto más que cumplidas en las décadas que han pasado desde que por primera vez se pronunciasen en la pantalla.

Me llegó en una visión hace mucho, mucho tiempo. Vi a todas las naciones fortaleciéndose, no en sabiduría, sino en las pasiones vulgares, y en el deseo de destruir. Vi cómo el poder de las máquinas se multiplicaba hasta que un solo hombre armado podía enfrentarse a un ejército completo. Preví un tiempo en que el hombre, triunfante en la técnica de matar, se enfurecería tanto con el mundo que todo libro, todo tesoro estaría condenado a la destrucción. Esta visión fue tan vívida y tan conmovedora que decidí reunir todas las cosas de la belleza y de la cultura que pudiese, y protegerlas aquí contra la debacle hacia la cual el mundo se está precipitando.

Contempla el mundo de hoy. ¿Hay algo que merezca más compasión? ¡Qué locura, qué ceguera, qué liderazgo más carente de inteligencia, una masa humana que huye, chocando los unos con los otros, sostenidos por una orgía de avaricia y brutalidad! Tiene que llegar el momento...en que esta orgía acabe por agotarse, cuando la brutalidad y la lujuria por el poder tengan que perecer por su propia espada.... Para cuando ese día llegue, el mundo tiene que comenzar a buscar una nueva vida, y es nuestra esperanza que la puedan encontrar aquí, pues aquí estaremos con sus libros, y su música, y un estilo de vida basado en una simple ley: Sé bondadoso. Cuando ese día llegue, es nuestra esperanza que el amor fraternal de Shangri-La se extienda por todo el mundo. Sí...cuando los fuertes se hayan devorado unos a otros, la ética cristiana se cumplirá al fin y los mansos heredarán la tierra.

¿Qué podría ser más simple, y sin embargo, qué hay que sea más difícil? Puesto que nuestros pensamientos acerca de Dios no fueron bondadosos en aquel instante original de la separación, todo lo que siguió después en el holograma del tiempo y del espacio no podía ser otra cosa que no fuese crueldad; las ideas no abandonan su fuente–la crueldad tiene que conducir a la crueldad. La pequeña disposición que Jesús afirma repetidamente ser todo lo que el Espíritu Santo nos pide, se puede entender mejor como la voluntad de ser bondadoso; o quizás mejor, la voluntad de que se nos enseñe a ser bondadosos. En aquel instante ontológico–el comienzo del sueño fantasmagórico del ego– cuando pusimos nuestro deseo egoísta de individualidad por encima de todo lo demás, la bondad se perdió para nosotros y olvidamos que “La Bondad [nos] creó bondadosos” (L-pI.67.2:4). Y por eso necesitamos aprender de Jesús, aquel que simboliza y ejemplifica esta bondad del Cielo para nosotros, cómo liberarnos del juicio y ser bondadosos con los demás y con nosotros mismos. Es de esperarse que este librito ayude a recordarnos a todos nosotros la necesidad de ser bondadosos, el principio espiritual por excelencia.