La desaparición del universo


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Gracias a esta obra, Gary Renard se convirtió en un escritor mundialmente conocido. Éste es uno de los mejores títulos de la literatura espiritual contemporánea.

Una nueva edición de este clásico imprescindible para todos aquellos que quieren entender el viaje de retorno a la Fuente.

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Libro impreso


La desaparición del universo

Un relato sobre las ilusiones, las vidas pasadas, la religión, el sexo, la política y los milagros del perdón

Crónica de Desaparición del Universo
  • Libro disponible

Autor:

ISBN: 978-84-937274-9-9

Páginas: 432

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 604 gr.

Alto: 230 mm.

Ancho: 150 mm.

Grueso: 25 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

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E-book


La desaparición del universo

Un relato sobre las ilusiones, las vidas pasadas, la religión, el sexo, la política y los milagros del perdón

Crónica de Desaparición del Universo
  • Disponible

Disponible: Si

ISBN: 9788494484759

Formato: Ebook

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Precio (en Amazon):
9.49

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Extracto de La desaparición del universo


ÍNDICE

PRÓLOGO DEL EDITOR

Debería hacer que me examinara un psiquiatra. Cuando Gary Re- nard se puso en contacto conmigo para obtener una evaluación profesional del manuscrito que se convertiría en este libro, mis respuestas iniciales fueron perfectamente sensatas. En primer lugar, cuando Gary me dijo que su manuscrito tenía 150.000 palabras, le hice saber que ningún editor en su sano juicio publicaría tal manuscrito en un solo volumen. Tendría que dividirlo en dos o, mejor aún, corregirlo y retocarlo hasta convertirlo en un proyecto viable de menos de 100.000 palabras. Esto es lo que podía decirle sin ni siquiera ver el manuscrito. Gary dijo que creía que ninguno de estos planteamientos era posible con lo que él había escrito, pero que se lo pensaría. Mientras tanto me preguntó si me importaría echar una ojeada al proyecto, que estaba constituido en gran parte por una serie de extensas conversaciones con dos «maestros ascendidos». Entonces fue cuando me vino a la cabeza la segunda respuesta perfectamente sensata, que no me atreví a compartir con Gary: Oh, no —pensé— otro manifiesto lleno de música celestial de altos vuelos, escrito por algún desgraciado que cree que las voces que oye en su cabeza son manifestaciones divinas. Durante las casi dos décadas que llevaba trabajando de periodista, corrector y editor en el campo de la espiritualidad alternativa, había visto más manuscritos apilados de ese tipo de basura de los que podía recordar. No pude evitar recordar una cita de San Juan de la Cruz quejándose de los escribas engañosos de su propia época: «Esto ocurre muy comúnmente, y muchas personas se dejan engañar por ello pensando que han alcanzado un alto grado de oración y han recibido comunicaciones de Dios. Entonces, o bien lo escriben o hacen que otros lo escriban, y acaba no siendo nada, algo carente de toda sustancia o virtud, que sólo sirve para animar en ellos la vanidad.» Pero este tipo, Renard, estaba dispuesto a pagar por una crítica completa de su obra; eso actuaba a su favor. Había aprendido leyendo incontables críticas literarias que uno siempre puede encontrar algo útil que decir sobre el trabajo de un escritor, algún tipo de «crítica constructiva» que no hará mucho más que fomentar la vanidad del aspirante a escritor. De modo que dije que sí, que me mandase su proyecto de libro y que yo lo examinaría detenida y amablemente. No había avanzado mucho en el manuscrito cuando me alegré de no haber compartido mi segunda respuesta privada con Gary, porque eso habría significado tener que tragarme mis palabras. Por más extraña que pareciera su historia a nivel superficial, era, no obstante, sorprendentemente legible, incluso cautivadora. Las conversaciones que Gary había grabado con sus inesperados e inusuales instructores espirituales, Arten y Pursah, eran inteligentes, divertidas, y libres de la pseudo- profundidad pegajosa que yo esperaba de un material «inspirado». Además, el trabajo no parecía ir en el sentido de favorecer la vanidad de Gary. De hecho, sus compañeros del más allá se burlaban de él sin miramientos por ser un haragán y un listillo, aunque también le daban muchos ánimos para seguir adelante con su disciplina espiritual. Los lectores pronto descubrirán que esta disciplina se ha dado a conocer a millones de personas de todo el mundo en la moderna guía espiritual llamada Un Curso de Milagros (UCDM). Sin duda, Gary contactó conmigo por los trabajos que yo había publicado en relación con el Curso, incluyendo el libro que sirvió para lanzar mi empresa editorial: The Complete Story of the Course [La historia completa del Curso], una revisión periodística de la historia de estas enseñanzas, de sus principales maestros y propagadores, así como de sus críticos y de algunas controversias que ha generado. También es posible que Gary se pusiera en contacto conmigo por haber captado inconscientemente nuestras similitudes psicológicas. Aunque de ningún modo soy un holgazán como el señor Renard, ciertamente reconozco mi tendencia a ser un listillo. Como guía de enseñanza complementaria de los principios del Cur- so, el manuscrito de Gary tenía otra característica notable: no hacía absolutamente ninguna concesión en su compromiso con la filosofía espiritual «puramente no dualista» de Un Curso de Milagros, y su credo, internamente activo, de perdonar, perdonar y seguir perdonando hasta que el perdón se convierte en un hábito mental veinticuatro horas al día y siete días a la semana. Si bien ha habido un puñado de libros de mucho éxito basados en los principios del Curso, los más populares son también los que más han diluido sus principios, mezclándolos frecuentemente con otras nociones más apetitosas de la Nueva Era y de la autoayuda. Me impresionó que el manuscrito de Gary fuera fiel tanto al núcleo metafísico como a la exigente disciplina mental del Cur- so, expresándose por lo general en términos absolutamente libres de ambigüedad. Fueran quienes fueran, y vinieran de donde vinieran, estaba claro que Arten y Pursah no eran cómplices del último insípido taller de Iluminación en un Fin de Semana. Así, a medida que leía el manuscrito por primera vez, iba empezando a sentir que, después de todo, merecía ser publicado, aunque se iban acumulando más pegas contra él de las que había previsto originalmente. Sin duda era demasiado largo; además, estaba escrito en un formato de conversación a tres al que se negarían decididamente la mayoría de los editores convencionales; y finalmente, reivindicaba unos orígenes metafísicos que lo relegarían al reino de la Nueva Era, aunque el texto era demasiado serio para buena parte de ese público. Había demasiados puntos de potencial controversia —históricos, religiosos, metafísicos, psicológicos y políticos— y el texto requería demasiada confrontación consigo mismo para el tipo de lector acostumbrado a descripciones paso a paso destinadas a hacerle sentirse mejor, descripciones que podían ser digeridas rápidamente y olvidadas en cuanto la siguiente panacea espiritual de gran difusión llegara a los estantes de las librerías. Como mi cometido profesional consistía en evaluar el manuscrito de Gary para ayudarle a encontrar un editor, me di cuenta de que no podía pensar ni en una sola empresa editorial, grande o pequeña, que estuviera dispuesta a asumir un proyecto así, resistiéndose al muy lógico impulso de dividirlo, cuadricularlo y «convencionalizarlo». Los contactos con Gary habían dejado claro que buscaba un editor que preservara este trabajo en su totalidad, manteniendo tanto su formato como su consistencia temática. Por mucho que me devanaba los sesos, no podía pensar en ningún editor que estuviera dispuesto a asumir to- dos los riesgos para garantizar su integridad. Excepto uno. Por eso debería someterme a un examen para ver si estoy en mi sano juicio. Maldita sea, ni siquiera creo en los maestros ascendidos... en gran medida porque ninguno de ellos se ha presentado en mi es trecho (característica que tengo asumida) campo de visión. A pesar de todo el bien que Un Curso de Milagros ha traído a mi vida, siempre he sentido ambivalencia hacia su presunta autoría espiritual. Por chocante que pueda parecer a otros estudiantes de UCDM, nunca me ha importado si Jesucristo ha tenido algo que ver con él. He verificado la autenticidad del Curso porque funciona, porque ha creado cambios drásticos y positivos en mi vida y en las vidas de muchas personas que he conocido y a las que he entrevistado, pero no porque afirme proceder de una fuente divina. En realidad, esta actitud mía está en armonía con Arten y Pursah, que en este libro recuerdan repetidamente a Gary que lo que cuenta siempre es la verdad inherente al propio mensaje, y no lo especiales que puedan ser los mensajeros. Curiosamente, el mensaje de este libro me llegó en el momento justo para poder retomar con renovado brío el estudio del Curso, que había entrado en una fase de fatiga porque estaba empezando a quedarme demasiado fascinado con la historia de UCDM como fenómeno social en el llamado «mundo real». Varios años de reportajes sobre controversias relacionadas con sectas y derechos de autor me habían distraído de practicar la disciplina en sí. Mientras leía el manuscrito de Gary, seguía pensando: «Oh, eso era lo que el Curso quería decir», o «lo había olvidado», o «el perdón... ¿me pregunto si perdonar es tan eficaz?». Cuando me aproximaba al final del manuscrito, me di cuenta de que este texto estaba funcionando para mí tal como los maestros de Gary querían que funcionara para él y para futuros lectores: como un intenso curso de repaso sobre la espiritualidad del futuro. Lo digo de esta manera porque Un Curso de Milagros, a pesar de que su público ha crecido rápidamente desde su publicación en 1976, tiene comparativamente pocos seguidores, y pienso que podría seguir así durante generaciones. Su metafísica es demasiado diferente de lo que cree el resto del mundo, y su disciplina transformadora es demasiado exigente para que pueda convertirse en la base de un movimiento espiritual de masas durante mucho tiempo. Sin embargo, como predicen los maestros de Gary, siento que su momento llegará. Aunque el Curso puede parecer absolutista e inflexible, una de las gracias que lo salva es que afirma ser sólo una versión de un «curriculum universal», y generalmente respalda la sabiduría innata de las demás tradiciones espirituales y psicológicas del mundo. Sin embargo, también afirma que el estudiante serio progresará más rápidamente si guiendo este camino que por cualquier otro método. Mi pragmatismo espiritual me lleva a apreciar esta virtud del Curso. De hecho, el Curso indica periódicamente que el reconocimiento y el cumplimiento continuado de la tarea de perdonar ahorrará «miles de años» en el proceso de desarrollo espiritual. Como nunca he hecho una gran inversión en la idea de la reencarnación, no sé muy bien qué conclusión extraer de eso. He tenido la curiosa sensación de ahorrarme mucho sufrimiento futuro por las decisiones tomadas bajo la influencia de UCDM, decisiones que implican el abandono del resentimiento habitual, de la ira debilitante y del miedo autolimitador. Antes de conocer el Curso, decididamente yo no estaba en el camino hacia una sabiduría tan práctica y sublime. Corría hacia ese peculiar libro azul cuando más lo necesitaba, y me alegra poder decir que no soy el único que se ha beneficiado de mi encuentro aparentemente casual con esta enseñanza milagrosa. Estoy seguro de que no habría llegado de manera útil a miles de lectores con mis propios libros si no me hubiera sometido a la disciplina del Curso. Cuando vaya a visitar al psiquiatra, creo que le diré que acabé publicando La Desaparición del Universo porque quería ayudar a propiciar más encuentros casuales con una sabiduría tan profunda y pragmática. Este libro no sustituye a Un Curso de Milagros, pero confío en que sirva a muchos como animada visión previa o como revisión radical de los principios fundamentales de esa enseñanza. Los lectores a quienes no les importe el Curso seguirán encontrando aquí mucho material para reírse, discutir y maravillarse. Si te ocurre como a mí, descubrirás que no es en absoluto lo que esperabas, pero sin duda es un viaje fascinante. Como dirían Arten y Pursah: ¡Que lo pases bien! D. PATRICK MILLER Fundador de Fearless Books Enero de 2003