Curación a través de Un curso de milagros


La profundidad de su vision despliega ante nosotros posibilidades insospechadas, aunque, paradójicamente, al alcance de nuestra mano. Su comprensión y entusiasmo rebosan en estas páginas que, si lo permites, sin duda abrirán tu mente a la curación.

Con la claridad y lucidez que le caracterizan, Enric Corbera nos acerca los conceptos sobre la curación de Un curso de milagros —posiblemente la obra maestra espiritual de nuestro siglo— haciéndolos fáciles y comprensibles para el lector, y complementándolos con multiples ejemplos tomados de la física cuántica y de la ciencia más vanguardista.

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Curación a través de Un curso de milagros

Foto del libro "Curación a través de Un Curso de milagros" de Enric Corbera
  • Libro disponible

Autor:

ISBN: 978-84-941349-5-1

Páginas: 258

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 358 gr.

Alto: 210 mm.

Ancho: 140 mm.

Grueso: 16 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

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E-book


Curación a través de Un curso de milagros

Foto del libro "Curación a través de Un Curso de milagros" de Enric Corbera
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Disponible: Si

ISBN: 978-84-941349-8-2

Formato: Ebook

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Precio (en Amazon):
8.99

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Extracto de Curación a través de Un curso de milagros


Índice

Hay verdades que van más allá de las verdades establecidas

Hablemos de la sombra, esa gran desconocida

Mente errónea - mente recta

La dualidad frente a la no dualidad

En busca de la percepción inocente

Hablemos del espíritu santo

La dinámica del ego

Proyección frente a extensión

La enfermedad

¿Dónde está la abundancia?

Los ídolos de la enfermedad

Cómo encontrarse a uno mismo

Solo tú puedes privarte a ti mismo

La inversión causa-efecto

Las relaciones especiales

El verdadero poder

El tiempo es holográfico

Sanar la percepción

La mente cuántica

El perdón

Nuestros programas inconscientes

La salida de egipto

El despertar

El nuevo comienzo

El arte de desaprender

Epílogo

 

 

INTRODUCCIÓN

Llevo unos veinte años de mi vida aprendiendo y enseñando Un curso de milagros. Este cayó en mis manos después de haber estado formulando una petición durante un año. Le pedía a Dios hacer un auténtico curso de autoconocimiento. Ya estaba cansado de cursos, cursillos, de técnicas para llegar a la iluminación, de trabajar con piedras, de energías, de hacer, de dejar de hacer, de tomar, de no tomar, de niveles, de meditaciones más o menos trascendentales. Estaba harto y me dije a mí mismo: «Esto no puede ser tan complicado; somos nosotros quienes lo complicamos todo y lo hacemos difícil. El ego está por todas partes. Llegar a Dios tiene que ser mucho más fácil».

Por entonces, yo practicaba la naturopatía como método de sanación. Una paciente mía viajó a Venezuela, de donde me trajo como regalo un libro. Me dijo: «Fue como un impulso; entré en una librería y una fuerza me llevó hasta la estantería donde estaba este libro. Sentí que era para ti, y aquí lo tienes».

El libro era Un curso de milagros. En cuanto lo tomé entre mis manos, supe a ciencia cierta que Dios, el universo, respondía a mi petición, como otras tantas veces ya lo había hecho. Sentí entonces que mi búsqueda espiritual había llegado a un nivel en el que ya podía descansar, que lo que debía hacer era leer el libro y ponerlo en práctica.

Empecé por «El manual para el maestro», y entonces supe que ya tenía el libro, o el curso que había pedido. Durante un año lo leí e hice un resumen de unas cien páginas, formado por frases que se me iluminaban cuando leía el Curso. Me dije: «Tienes que enseñarlo, si lo quieres aprender». Hice mis ejercicios diariamente.

Había algo que me molestaba, y me molestaba bastante: era precisamente el nombre de este libro. Es más, cuando empecé a enseñarlo lo llamaba «curso para el autoconocimiento». Eso duró poco; un año más tarde ya lo llamaba «Taller sobre Un curso de milagros».

Recuerdo que a mi primera clase, o taller asistieron dos personas, las cuales no volvieron nunca más. Pero cada día había alguien nuevo. Al llegar al final del taller —que duró un curso lectivo— había veinte personas. Durante un tiempo, este fue un número de referencia: contar con esa cantidad de interesados era la condición para hacer un taller de Un curso de milagros allí donde me lo pedían.

Han transcurrido veinte años. Ha sido un camino maravilloso, de aprendizaje, de trasformación; un camino en el que se ahorra tiempo, mucho tiempo, y durante el cual uno se da cuenta de que con las prácticas espirituales más famosas se avanza lentamente, si las comparamos con la aplicación de los principios que el Curso alberga. Es muy cierto lo que este dice: «Yo te ahorraré mil años».

El milagro sustituye un aprendizaje que podría haber durado miles de años.1

Me quedé con un párrafo del «Libro de ejercicios», uno de la página 521:

Este curso es un comienzo, no un final (…) Ya no se asignarán más lecciones específicas, pues ya no son necesarias. En lo sucesivo, oye tan solo la Voz que habla por Dios… Él dirigirá tus esfuerzos, diciéndote exactamente lo que debes hacer, cómo dirigir tu mente y cuándo debes venir a Él en silencio, pidiendo Su dirección infalible y Su palabra certera.

Poco a poco fui aplicando los principios del Curso; le pedía consejo al Espíritu Santo y empezaba a perdonarme. El camino me parecía duro, pero nunca lo encontré difícil. Es más, lo consideraba claro y perfectamente señalizado para no perderse. No he dejado de practicarlo diariamente en estos veinte años, durante los cuales habré hecho unos cien cursos.

No me considero maestro del Curso; sí un estudiante algo avanzado. Mi ejemplar revela lo mucho que lo he trabajado: las letras de la cubierta han desaparecido, las páginas están llenas de colores y de subrayados. Cuando lo tengo entre mis manos, siento una paz profunda. No por el libro, sino por todo lo que he experimentado con él.

Hoy en día, me piden que imparta cursos por todas partes y no doy abasto con ello. Una vez más, lo he puesto en manos del Espíritu Santo y, una vez más, se me ha dado la respuesta: «Da el Curso por internet»; creo que se llama «webinar». Pero no solo se te da la respuesta, sino que también los medios vienen a ti; de lo contrario, no resultaría justo. En la actualidad hay un equipo de personas que están trabajando para que el Curso pueda llegar vía internet a todas las partes del mundo.

El Curso emplea una terminología judeocristiana. Habla de Dios, del Espíritu Santo, del ego, del pecado, de la expiación, etcétera. Al principio, esto me molestaba, porque había sido educado en el fundamentalismo católico. Luego, fui comprendiendo que las palabras solo son símbolos y que los conceptos son los que tienen que cambiar. Cuando los cambias, las palabras tienen otro significado.

El Espíritu Santo es nuestro Yo superior, el que está conectado permanentemente con la Fuente universal o Dios. Hay que dejar muy claro que el Curso enseña que todo es un sueño, y que nosotros creamos sus personajes y el mundo mismo. Estamos en un sueño y hemos de despertar por nosotros mismos, pero siempre con la ayuda del Espíritu Santo. No le pidas a Dios que te despierte del sueño; para Él este no existe. El cuerpo y el mundo no fueron creados por Dios, sino por el Hijo de Dios que se sintió separado del Gran Hacedor. De hecho, la Biblia lo anuncia de alguna manera al decir que Adán se quedó dormido, pues Adán aún sigue durmiendo. La historia bíblica es el sueño de Adán y Eva.

El lector verá que el libro es radical en muchos aspectos. Pero es que el Curso lo es. No entra en controversia; dice simplemente que todo es sueño, que el mundo no existe y que el cuerpo tampoco. No hay término medio, o lo tomas o lo dejas.

El mundo del sueño es el mundo del miedo, de la separación, de la enfermedad, de la carencia y de la muerte. ¡Vaya, una auténtica locura!

Una de las enseñanzas que yo considero vitales consiste en sanar la percepción. La percepción es una función del cuerpo y pertenece al ámbito de la conciencia. Es la que nos mantiene en el sueño, pues nos hace creer que lo que vemos es real, en vez de comprender que solo son interpretaciones determinadas por nuestros aprendizajes inconscientes, creencias, tabúes, etcétera.

«La proyección da lugar a la percepción».2 ¿Qué es lo que proyectamos? la culpa. La culpabilidad es la piedra en la que el ego ha edificado su iglesia y la que hace que el tiempo perdure. Por eso es tan importante aplicar el perdón continuamente en nuestra vida.

Este libro solamente pretende hacer más consciente al lector de que la sanación de nuestros males radica en nuestra mente y de que elCurso es un recurso de curación aquí en la Tierra.

El libro está organizado de la misma manera que empleo cuando enseño y aprendo Un curso de milagros en mis talleres. La enseñanza es reiterativa; nunca se repiten lo suficiente los principios del libro UCDM. Procuro llevar estos principios a la vida cotidiana, para ayudar a las personas que me escuchan o se forman conmigo a hacer el cambio de mentalidad pertinente, inspirándonos siempre en el Espíritu Santo.

El cambio siempre tiene que ser de mentalidad, no de conducta. Los cambios conductuales no llevan a ninguna parte.

El verdadero aprendizaje es constante, y tan vital en su poder de producir cambios que un Hijo de Dios puede reconocer su propio poder en un instante y cambiar el mundo en el siguiente. Ello se debe a que al cambiar de mentalidad produce un cambio en el instrumento más poderoso que jamás se le haya dado para cambiar.3

Para terminar, debo decir algo muy importante: todo lo que explico de Un curso de milagros es mi interpretación personal. Siempre le pido inspiración al Espíritu Santo, pero eso no quiere decir que lo que yo diga o escriba sea respaldado por la Fundación para la Paz Interior, que es la que tiene los derechos del libro Un curso de milagros.

Muchas gracias a todos.

Enric Corbera