Flores de Bach 38 descripciones dinámicas


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Esta obra no es un libro más sobre Flores de Bach. Se trata de un verdadero manual de consulta donde, por primera vez, se ofrecen descripciones dinámicas de una amplitud y profundidad sorprendentes y esclarecedoras. El autor no pretende repetir tópicos como que “Oak es muy trabajador, tenaz y obstinado, como un burro de carga”, sino que investiga y describe los motivos por los que determinados individuos presentan ciertos rasgos de personalidad. Por ello, aspectos como: ¿qué educación tuvieron?, ¿cómo piensan?, ¿qué sienten?, ¿cómo reaccionan ante las circunstancias?, ¿por qué reprimen sus sentimientos?, ¿de qué huyen?, o ¿qué esperan de la vida?, son indispensables para comprender el desarrollo de su personalidad y hacerlos desde un punto de vista dinámico.

La primera edición del presente manual (2010), se convirtió en un verdadero libro de referencia y consulta sobre las Flores de Bach, al estar dirigido tanto a terapeutas que se iniciaban profesionalmente , como a quienes querían ampliar sus conocimientos. También estaba pensado para los autodidactas y curiosos que buscaban herramientas de conocimiento personal y deseaban experimentar con las esencias para mejorar cualquier aspecto de sus vidas, o simplemente esperaban ayudas en forma de botiquín domestico.

En esta segunda edición el autor actualiza, revisa y mejora su obra inicial siempre de forma seria, apasionante y rigurosamente documentada.

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Libro impreso


Flores de Bach 38 descripciones dinámicas

38 descripciones dinámicas

  • Libro disponible

Autor:

ISBN: 978-84-937274-6-8

Páginas: 392

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 578 gr.

Alto: 150 mm.

Ancho: 230 mm.

Grueso: 20 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

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E-book


Flores de Bach 38 descripciones dinámicas

38 descripciones dinámicas

  • Novedad
  • Disponible

Disponible: Si

ISBN: 978-84-941873-1-5

Formato: Ebook

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Precio (en Amazon):
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Extracto de Flores de Bach 38 descripciones dinámicas


ÍNDICE

 

Introducción

Entre 1928 y su muerte, acaecida en noviembre de 1936, el médico inglés Edward Bach realizó un trabajo sin precedentes. Creó un sistema terapéutico revolucionario en sus planteamientos y sorprendente en su accesibilidad y resultados. Estos hallazgos no supusieron en su época, ni tampoco ahora como él hubiera deseado, un giro de 180 grados en el enfoque de la medicina, pero, sin embargo, constituyeron un hito, un testimonio pequeño en difusión pero enorme en mensaje y prospección de futuro, algo así como una luz, un destello en la oscuridad. Recuerdo una visita a la Alhambra de Granada que realicé con mi compañera en diciembre de 2007. Dada la época del año y el frío, había pocos visitantes, entre ellos dos chicas. Nos llamó la atención el hecho de que cada vez que nos cruzamos con ellas estaban retratándose compulsivamente con su cámara digital, y nuestros caminos coincidieron unas cuantas veces. Supongamos que hayan tomado entre 300 y 500 fotos, calculando por lo bajo. Ahora imaginemos que participamos en un experimento en el que debemos obtener información de las chicas solo a través de las imágenes. Esto es, sin haber participado en el viaje ni haber conocido previamente a las simpáticas muchachas. ¿Qué información conseguiríamos sacar de los retratos? Podríamos coincidir en que estaban contentas, tal vez entusiasmadas. Por la ropa deduciríamos que hacía frío. De las fotos en las que apareciesen juntas quizá aventuraríamos una buena sintonía entre ellas. Pero a pesar de las diferentes interpretaciones de las imágenes, nada sabríamos de los motivos que las llevaron a realizar el viaje, de sus preocupaciones, costumbres, antecedentes, metas, circunstancias personales, etc. Por no saber, ni siquiera sabríamos la duración del viaje, cómo se gestó y organizó, amén de los diversos avatares ocurridos en él. PEQUEÑOS RETRATOS, GRANDES NECESIDADES Y POCO TIEMPO A menudo pienso que con mucha de la literatura floral ocurre lo mismo que con las fotos del viaje, y ciertamente este libro es consecuencia de ello. Los pequeños retratos escritos por el Dr. Bach son en realidad esbozos de algo más grande, del mismo modo que un pequeño archivo informático puede situarse en una carpeta o directorio más amplio. En el caso del ejemplo, la visita a la Alhambra en el contexto del viaje a Granada y éste, a su vez, en el de la vida de cada una de las chicas. En otras palabras, la descripción de cualquier flor efectuada por Bach es como una pequeña foto fija que retrata un momento; buena en calidad, pero demasiado breve y estática para darnos una idea profunda y dinámica de los entresijos y resortes que configuran una personalidad y sus interacciones: los antecedentes, pensamientos y creencias, las emociones, su forma de reaccionar ante determinadas circunstancias, las distorsiones… ¿Qué ha hecho o qué le ha pasado a uno para llegar a ser así? ¿Cómo actúa siendo así, desde ese lugar? ¿Por qué hace eso? ¿Para qué? ¿Cómo procesa la información? ¿Qué conciencia tiene de su estado? ¿Cómo lo ven los demás? Éstas y muchas otras preguntas son tal vez las que se hace quien se inicia en la terapia floral. Dicho de otra forma, la descripción de Bach no es nunca una síntesis de la acción del remedio floral, ni mucho menos el espectro de actuación de la esencia. Es apenas un corte estático en todo un arco dinámico como es el de la personalidad, al menos en las esencias que tienen que ver con distintas personalidades (Mimulus, Clematis , Vervain, etc.). Abanderados del conocimiento humano como Jung, Freud o Hahnemann, del que Bach se consideraba sucesor, murieron octogenarios. Tuvieron docenas de años para aclarar y modificar aspectos importantes de su obra. Recuerdo una entrevista que vi en un cine de Barcelona hace poco tiempo. Estaba filmada en Estados Unidos un par de años antes de su muerte y en ella, un Jung anciano con la mente fresca y afilada como un cuchillo, aclaraba aspectos importantes de su trabajo sobre el inconsciente colectivo. El Dr. Bach no tuvo tiempo para escribir más, acaso aclarar aspectos importantes de su obra, matizar. Apenas dispuso de catorce meses tras la preparación de la última esencia y con el peso lapidario de una muy mala salud a cuestas. Si pensamos en su naturaleza Vervain positivo, entendemos que hubiera querido más tiempo para que su obra cuajase y arraigase con fuerza en su entorno. Los Vervain quieren todo para ya mismo y la forma en la que Bach supervisaba su obra, y la energía que depositaba en ello, deja poco margen de duda. Por supuesto que no falta quien defienda que escribió lo justo, incluso que dejó una especie de mensaje críptico, a modo de Nostradamus, para ser decodificado en generaciones venideras. Pero, por todo lo que comentaba sobre lo que sabemos de su temperamento, dudo mucho que tuviera esta paciencia y fuera tan previsor. Bach vivía intensamente el día a día y lo más probable es que sintiera que la vida se le escapaba a chorros. En cualquier caso, creo que una carta de despedida escrita a su editor, Daniel, con fecha 1 de noviembre de 1936, veintiséis días antes de su muerte, parece aportar un poco de luz sobre lo que Bach pensaba del tiempo que le quedaba; cito para ello un fragmento: <<(…) Mi estimado Sr. Daniel, cuando nos encontramos en el límite de internarnos en el Valle de las Sombras, quizás no nos comportamos con tanta reserva como cuando estamos en medio de la vorágine, especialmente cuando hemos tomado un brandy o dos para respaldarnos. El trabajo que he puesto en sus manos es un Trabajo Divino y solo Dios sabe por qué fui apartado en este momento de continuar con mi lucha por la humanidad que sufre>>.2 El hecho es que la difusión de su trabajo permaneció dormida, una forma elegante de no decir muerta, por al menos cincuenta años y la bibliografía en diversas lenguas advierte sobre el vacío editorial en este medio siglo. No será hasta finales de los años ochenta cuando empiecen a proliferar textos en diversos idiomas.3 Conclusión: Posiblemente, la mayor aportación del Dr. Bach a la humanidad no viene dada por las descripciones florales que hizo, sino por haber encontrado las flores precisas para ayudar a todos los seres vivientes, hecho, sin duda, mucho más difícil y sofisticado que el de la escritura. Pero más allá de las descripciones florales, el planteamiento de los defectos a corregir y las virtudes a desarrollar, así como el sincretismo filosófico que ofrece, resultan de una gran utilidad y son enormemente atractivos y coherentes con el efecto de las esencias. Y PRIMERO LLEGÓ FRANKENSTEIN, BORIS RODRÍGUEZ DESPUÉS… LA PSICOLOGÍA CONTEMPORÁNEA La consecuencia de lo expuesto hasta el momento determinó que algunos autores fuéramos añadiendo retazos a las descripciones primitivas. Muchos de ellos producto de nuestra experiencia cotidiana en la terapia, y otros de una especulación libre y creativa. Como resultado de todo ello nos encontramos en ocasiones con retratos que se asemejan más a la simpática creación de un Frankenstein floral. Compuesto de distintos trozos vitales, pero, en el fondo, artificial y bastante alejado de la realidad. Por supuesto que ha habido importantes excepciones, como, por ejemplo, el magnífico libro de Metchild Scheffer: La Terapia Floral de Bach. Teoría y práctica , autora que ha tenido decisiva influencia en otros autores, entre ellos quien esto escribe. Durante los últimos años he dedicado parte de mi tiempo, en colaboración con el profesor Boris Rodríguez5, a trazar un puente de comunicación entre los estudios de la psicología contemporánea y los retratos florales existentes.6 El inicio de este trabajo puede consultarse en el libro Inteligencia emocional y Flores de Bach. Tipos de personalidad en psicología contemporánea. Sin duda, el trabajo puntero y enormemente trascendente que está liderando el profesor Boris Rodríguez y su equipo científico en Cuba, donde la terapia floral está dentro de la sanidad pública y la universidad, representa la constatación de cómo ciencia y Flores de Bach no están reñidas. Siguiendo la línea iniciada por Rodríguez, nos damos cuenta de que algunas tipologías florales, tomando como punto de referencia los doce tipos de Bach (Los Doce Curadores) guardan una correspondencia clara con tipos de personalidad (y por ende con sus correspondientes trastornos) de la psicología contemporánea. Por ejemplo, Centaury tiene que ver con la personalidad dependiente; Mimulus con el evitador; Water Violet y Clematis con el esquizoide; Vervain (e incluso Vine) con el antisocial, Agrimony con el histriónico; etc. Si ampliamos el espectro de los Doce Curadores e incluimos los Siete Ayudantes y las últimas 19 esencias (tercera generación) podemos compaginar Elm, Oak y Rock Water con los obsesivos, Heather otra vez con el histriónico, etc. La ventaja de este ejercicio comparativo es que así como de las descripciones florales encontramos retratos breves y a menudo incoherentes, como ya reseñaba, de los tipos de personalidad disponemos de gran cantidad de literatura científica enormemente consistente y contrastada que nos ayuda a entender mejor las primeras. Esto nos sirve para comprender de forma más profunda la realidad del paciente que tenemos delante y, sobre todo, de quien tenemos dentro: nosotros mismos. En este libro, para trazar los perfiles psicodinámicos de las flores, me baso en el trabajo realizado con mi amigo Boris y las conversaciones y sesiones mantenidas con él. Han influido mucho las lecturas del trabajo de Theodore Millon, mi experiencia clínica y docente, etc. Pero querría dejar claro que el verdadero especialista en la correlación de la psicología contemporánea con las Flores de Bach es Boris Rodríguez. Sin duda, en este momento es la persona que más sabe sobre el tema y su sofisticado trabajo en El sistema diagnóstico terapéutico de Edward Bach es de una profundidad y profesionalidad admirable.8 METER LA PATA ES HUMANO… RECTIFICAR DE SABIOS. VUELVEN LAS CHICAS DE GRANADA. SUMA Y SIGUE DE ERRORES El error que hemos cometido muchos terapeutas florales (yo entre ellos) no es otro que el de intentar ajustar a toda costa lo que percibimos o averiguamos del paciente con los esquemas florales existentes. Como estos son demasiado concisos y no psicodinámicos, terminamos por deformar o amputar parte de lo percibido (o incluso todo) en pro de una coherencia forzada. Evidentemente, quienes terminan pagando los platos rotos son la objetividad y la efectividad de la terapia. Parece mucho más lógico intentar entender la personalidad de una forma más dinámica y práctica, asumiendo que incluso la incoherencia resulta enormemente coherente y que la ambivalencia y la coexistencia de patrones contradictorios en una misma persona termina siendo más la norma que la excepción. Las precisiones de la psicología contemporánea no dejan lugar a dudas sobre este problema. Pero esto no quita que no sean válidos otros modelos de lectura de la personalidad humana, como los eneatipos del eneagrama9 , las personalidades homeopáticas, etc. Desde una perspectiva psicodinámica preguntas como si Water Violet es elitista y sofisticado o no, carecen prácticamente de sentido. Podemos encontrar algunos de ellos, los más intelectuales, que sí lo sean y otros que vivan en un medio rural aislado que facilite un estado de embotamiento asociado a una intelectualidad rudimentaria. Todo depende de cómo hayan reaccionado a una serie de interacciones educacionales, sociales, etc; es decir, dinámicas. Si solo nos dejamos llevar por la literatura floral, debemos admitir que mucho de lo que hoy creemos sobre Water Violet, por citarlo solo como ejemplo, no es otra cosa que la interpretación tendenciosa que hacemos de la alta burguesía o cierta aristocracia de la sociedad inglesa de la época de Bach. Tal vez sea interesante profundizar en este último aspecto. Volviendo al ejemplo de las chicas de Granada, un intérprete prejuicioso y tópico de las fotos podría, en una tertulia televisiva, aventurar dentro de setenta años lo siguiente: <<Claro, seguro que habían llegado tarde por estar de juerga toda la noche y se las ve tan contentas porque a saber qué habrían tomado. Además, fijo que el dinero del viaje lo consiguieron sangrando a sus padres, porque la juventud de esa época decadente es sabido que todo se lo gastaba en fiestas. Ah, por otra parte seguro que no trabajaban, ya que antiguamente, a principios del siglo XXI, el hedonismo10 era la doctrina imperante>>. Terminando con las chicas de Granada, queda claro que no podemos saber casi nada de ellas a través de unas fotografías sacadas de contexto. Pero no parece ser éste el error más grave en la interpretación de la literatura floral, como prevenía antes. Se ha creído, y muchos continúan haciéndolo, que el espectro de acción de la flor era equivalente al retrato floral expresado por Bach: ¡Craso error! Una esencia floral no es un párrafo, ni siquiera una página de un libro. Es un territorio del que no sabemos todavía demasiado. Un mar de posibilidades que incitan al estudio y la observación paciente. Prueba de ello es la gran cantidad de terapeutas e investigadores trabajando en líneas diferentes pero complementarias. Por supuesto que a menudo oímos lo siguiente <<Las Flores de Bach son simples>>. Sí, de acuerdo, pero aunque las flores apuesten por la simplicidad, ¿acaso las emociones y la mente humana lo son…? Creo que simplificar nuestra idea del mundo para hacerlo más manejable es un error que se termina pagando caro. Y si no que se lo pregunten a Centaury y a Clematis .