El nuevo manual del diagnóstico diferencial de la Flores de Bach


El Dr. Ricardo Orozco lleva más de 20 años dedicado al estudio y la enseñanza de la terapia floral. Su anterior libro, Flores de Bach: 38 Descripciones dinámicas sorprendió por su profundidad, convirtiéndose en un best seller dentro del mundo de la terapia. El Nuevo Manual del Diagnóstico Diferencial de las Flores de Bach está destinado a tener un éxito similar o incluso superior.

La terapia floral de Bach ha conseguido una extraordinaria difusión en las últimas décadas. Su consolidación como una de las principales terapias naturales ha sido asistida por una amplia y, nunca mejor dicho, floreciente bibliografía. Sin embargo, esta profusión de obras no siempre ha ido acompañada de la profundidad y seriedad que el tema requiere.

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Libro impreso


El nuevo manual del diagnóstico diferencial de la Flores de Bach

Diagnostico diferencial

  • Libro disponible

Autor:

ISBN: 978-84-938091-6-4

Páginas: 176

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 296 gr.

Alto: 230 mm.

Ancho: 150 mm.

Grueso: 9 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

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E-book


El nuevo manual del diagnóstico diferencial de la Flores de Bach

Diagnostico diferencial

Portada ebook El nuevo manual del diagnóstico diferencial de la Flores de Bach
  • Novedad
  • Disponible

Disponible: Si

ISBN: 978-84-941873-3-9

Formato: Ebook

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Precio (en Amazon):
9.49

Extracto de El nuevo manual del diagnóstico diferencial de la Flores de Bach


ÍNDICE

  1. Prólogo
  2. Agradecimientos
  3. Introducción
  4. Capítulo 1. El miedo: uno de los pilares de la terapia floral
  5. Capítulo 2. Elm / Oak / Rock Water. Obsesivos: La eterna batalla entre la obediencia y el desafío
  6. Capítulo 3. Cerato / Scleranthus. Indecisos y desorientados
  7. Capítulo 4. Clematis / Water Violet / Wild Rose. Desvinculados y aislados
  8. Capítulo 5. Mimulus / Water Violet. Introvertidos y aislados
  9. Capítulo 6. Water Violet / Rock Water. Fríos, rígidos y aislados
  10. Capítulo 7. Mimulus / Centaury / Larch. Tímidos, cohibidos y ansiosos
  11. Capítulo 8. Larch / Gorse. La rendición
  12. Capítulo 9. Gorse / Wild Rose. Resignados y pasivos
  13. Capítulo 10. Agrimony / Heather. Histrionismo garantizado
  14. Capítulo 11. Agrimony / Centaury. La negación
  15. Capítulo 12. Impatiens / Vervain. Impulsivos en acción
  16. Capítulo 13. Vervain / Vine. Agresivos y prepotentes
  17. Capítulo 14. Willow / Holly / Beech. Rabiosos, resentidos y críticos
  18. Capítulo 15. Chicory / Heather. De la madre necesitada al niño necesitado y caprichoso
  19. Capítulo 16. Chicory / Red Chestnut / Centaury. “Empastados” y angustiados
  20. Capítulo 17. Chicory / Vine. Lo que yo te diga
  21. Capítulo 18. Cherry Plum / Holly. Descontrolados y rabiosos
  22. Capítulo 19. Cherry Plum / White Chestnut. El disco rayado... y descontrolado
  23. Capítulo 20. Gentian / Gorse. Cuesta abajo
  24. Capítulo 21. Gentian / Mustard. Más abajo todavía
  25. Capítulo 22. Hornbeam / Olive. Cansados y desmotivados
  26. Capítulo 23. Aspen / Sweet Chestnut / Cherry Plum. Angustia para todos
  27. Bibliografía

INTRODUCCIÓN

Introducción Ampliando perspectivas. Viejos esquemas y nuevas necesidadesCuando por cualquier vía nos interesamos en las Flores de Bach, y más concretamente por la terapia floral, es muy posible que intentemos establecer una especie de diagnóstico diferencial automático que permita encasillar las esencias en compartimentos estancos. A menudo estas primeras divisiones suelen ser demasiado polares, del tipo: «Cerato es una flor mental; Red Chestnut emocional», o bien: «Olive trata el cansancio físico; Hornbeam el psíquico». Lo más probable es que, además de comparar las flores entre sí, también utilicemos otra maniobra bastante rígida, del género si-no: «Chicory es emocional; Oak no lo es». Si bien estas estrategias pueden ser útiles en un primer momento, al menos para hacer un reparto grosero entre flores, al poco tiempo se revelan ineficaces porque ignoran una serie de matices intermedios entre el blanco y el negro: toda una gama de grises. El acercamiento descrito constituye un mecanismo mental de simplificación destinado a hacer que el mundo sea más manejable. Un mecanismo muy utilizado por los niños para intentar comprender el universo de los adultos, que se adivina complejo. El resultado de todo esto es el establecimiento de territorios florales demasiado estáticos y, lo que es peor, demasiado desvinculados entre sí. Es posible que esta situación se vea favorecida por el hecho de que en cuanto abrimos la caja de las esencias florales nos encontramos con treinta y ocho frascos diferentes. Pero aun existe otra cuestión: ¿Quién y en base a qué establece los territorios florales? Si nos remitimos a las descripciones del Dr. Bach, encontramos que son insuficientes, estáticas, y que, más que un resumen, son un pequeño fragmento en un contexto más amplio dado por el campo de actuación de las esencias. Como propuse en mi anterior libro: Flores de Bach: 38 descripciones dinámicas, tengo la impresión de que numerosos autores hemos ido añadiendo detalles a esta matriz inicial, producto tanto de nuestra experiencia como de la especulación teórica libre y creativa. Si a esto le sumamos la tradición oral, creo que entre todos hemos ido creando una especie de “Frankenstein floral”. Entrañable, para muchos simpático, hecho de distintas partes reales; pero, en suma, artificial y, lo que es peor, bastante inviable. Podría incluso hablarse de una especie de “burbuja floral” donde existen algunos personajes que no se corresponden con la realidad. Por ejemplo, esto es lo que ocurre con parte de los retratos florales de Water Violet y Chestnut Bud, a mi modo de ver bastante distanciados del ámbito de actuación de sus respectivas esencias. Si retomamos la pregunta inicial sobre cómo y cuándo se establecen los territorios florales, y quiénes los establecen, necesitamos una respuesta. Una posibilidad sería la vía científica, y me estoy refiriendo a científicos sin prejuicios ni intereses inconfesables. En este sentido resulta muy encomiable y prometedora la labor que está realizando el GC-Bach (Grupo Científico Cubano de Investigación del Sistema Diagnóstico- Terapéutico de Edward Bach) de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (Santa Clara, Cuba), liderado por el psicólogo cubano Boris Rodríguez, a mi modo de ver la persona que más sabe sobre la psicología de las Flores de Bach.1Estoy convencido de que las divisiones estáticas que comentaba más arriba son no solo forzadas, sino claramente ineficaces si tratamos de comprender las flores. Pero, si además pretendemos utilizarlas, el problema aumenta considerablemente puesto que, queramos o no, somos un inmenso territorio compartido donde emociones, sentimientos, ideas, sensaciones y percepciones forman una amalgama inseparable y, en ocasiones, contradictoria. Tal vez la cuestión de fondo sea que, aunque se llegase al consenso, sin duda arbitrario, de que las Flores de Bach son simples, resultaría 1 Se pueden revisar las publicaciones del mencionado grupo científico en www.sedibac.org, en el apartado de investigación. Según lo expuesto hasta aquí, tenemos un modelo interpretativo estático, disociado y simplista que se ha ido implantando históricamente. Un modelo que a todas luces resulta insuficiente para comprender y utilizar las Flores de Bach. En contraposición, este libro propone un diagnóstico diferencial basado en una visión de las flores dinámica y, sobre todo, interactiva, que contempla la existencia de gran cantidad de territorios compartidos. Incluso resulta evidente que entre algunas esencias existen más características comunes que aspectos diferenciales, como es el caso de Elm y Oak.