Advaita Vedanta


La doctrina advaita es una rama no-dualista del hinduismo que afirma la unidad entre las almas y la divinidad, proclama la existencia de un Ser unido a la totalidad de seres existentes, hasta el punto de plantearse que la relación entre los distintos seres es tan solo ilusoria y que el Ser solo vive en la unidad total. La apariencia de distintos individuos se debe a la función mental de conceptualizar, cuando la mente abandona este proceso, se revela la realidad del Ser Uno, terminan todas las dudas, aparece la certeza absoluta que pasa a ser el hecho puramente atemporal e impersonal.

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Extracto de Advaita Vedanta


ÍNDICE

  1. El objetivo de la vida humana
  2. Los aspectos aparentes y reales de la espiritualidad
  3. Todos los caminos conducen a Ti
  4. Los aspectos prácticos del Vedanta
  5. No temáis
  6. Advaita Vedanta
  7. La naturaleza real
  8. El progreso hacia la perfección
  9. La era actual y la ciencia espiritual
  10. Ese eres tú
  11. El Uno y la unidad
  12. El Vedanta, el gurú y la encarnación

El objetivo de la vida humana

Se dice que entre las innumerables especies que existen en la Tierra, la humana es la más desarrollada. La naturaleza otorgó a esta exquisita especie suya el cerebro más productivo. El cerebro humano es el único que, en determinados momentos, puede retirarse, sumergirse en sus propias profundidades y tratar de descubrir cosas maravillosas. Nuestros śāstras o Escrituras van un paso más allá y afirman que el nacimiento humano es el más preciado y difícil de lograr. Eso se debe a que nuestro cuerpo es el único medio a través de cual uno puede alcanzar la salvación; la realización de la verdadera naturaleza del sí mismo, el propósito de la vida humana.

La salvación o liberación, dicen los śāstras, es el propósito de nuestra vida. Liberación implica libertad, pero surge la pregunta: ¿liberación de qué? No hay duda de que la vida humana es muy preciada. Entonces, ¿por qué?, ¿de qué ataduras o de quién debemos liberarnos? La vida, en su curso normal nos presenta infinitas cosas para nuestro disfrute. Somos libres para gozar de todo lo que esté a nuestro alcance y, esperanzados, tratamos de sujetarlo con todas nuestras fuerzas.

La vida transcurre con sus distintas acciones y reacciones y, poco a poco, nos hace ver que, aunque seamos libres superficialmente, en realidad somos finitos. Aunque externamente parezca que nada nos ata y por fuera nos sintamos libres, estamos ligados a nuestros deseos, pensamientos, anhelos, miedos, envidias y muchas otras limitaciones. Nosotros somos sus esclavos. Deberíamos ser sus amos, pero la realidad es que ellas nos dominan y que somos nosotros quienes obedecemos sus órdenes. En el fondo de nuestros corazones, esas innumerables ataduras proclaman su existencia. Algunos permanecemos satisfechos en ese estado y seguimos con nuestra vida de esclavos, mientras que otros, al darnos cuenta de esto, ponemos todo nuestro esfuerzo para tratar de liberarnos. Sin embargo, cuanto más intenta- mos romper las ataduras, más parecen sujetarnos y, finalmente, la vida termina siendo una suma de ellas, trabándonos en todas direcciones hasta que quedamos en manos de la inevitable y poderosa muerte. Esta parece poner fin a todas las miserias y penas de esta vida. Muchos la consideran la solución definitiva para terminar con los problemas. Sin embargo, si la muerte fuese la solución, la vida no tendría significado para nosotros. Por otra parte, se negaría la idea de que la vida humana es la más preciada. Además, la muerte es lo único que todo ser viviente desea evitar. Queremos vivir eternamente y, al mismo tiempo, disfrutar de la mayor paz y felicidad. La vida entera es un esfuerzo tremendo por lograr ese estado.

Desde una visión optimista, nuestros esfuerzos podrían, algún día, llevarnos a lograr ese objetivo que tanto añoramos, mientras, la visión pesimista señala que algo así es imposible de lograr. La vida, en su estado actual, es un drama en el que tragedia y emoción tienen un importante papel que desempeñar. Y, en medio de esas dos visiones, una tercera perspectiva afirma que la vida es una mezcla de felicidad y tristeza.