Nunca te olvides de reír


Como brillante psicólogo, se convirtió en una de las mayores autoridades mundiales en el desarrollo del ego y después sirvió de canal para Un curso de milagros, que ofrece una vía para disolverlo. El camino de Bill hacia el despertar nos proporciona una guía intemporal para abandonar el conflicto y las quejas, reemplazándolas por gracia y paz mental.

Esta amplia biografía contiene muchos relatos de primera mano que describen la vida y el recorrido espiritual de Bill Thetford.

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Libro impreso


Nunca te olvides de reír

Recuerdos personales de Bill Thetford, coescriba de Un curso de milagros

  • Libro disponible

Autor:

ISBN: 978-84-939311-0-0

Páginas: 350

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 498 gr.

Alto: 230 mm.

Ancho: 150 mm.

Grueso: 20 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

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Extracto de Nunca te olvides de reír


ÍNDICE

  • Prólogo de Gerald Jampolsky y Diane Cirincione
  • Prefacio
  • Introducción
  • Primera parte De la infancia a la jubilación
  • Segunda parte Los primeros años en Tiburón
  • Tercera parte Puntos fuertes y retos por afrontar
  • Cuarta parte Hacia La Jolla
  • Quinta parte Últimos días
  • Primer apéndice
  • Segundo apéndice
  • Notas finales
  • Agradecimientos

Prólogo

Prólogo Muchos de vosotros leéis este libro porque conocéis a Bill Thetford por su reputación o por ser el coescriba de Un curso de milagros. Es posible que otros os topéis con él simplemente porque estáis destinados a hacerlo. Por su relación personal con Bill durante sus años en California y por su voz clara y elocuente, nuestra buena amiga Carol Howe es, sin duda, la persona más adecuada para ayudarnos a entender la vida de Bill. Mi viaje (Jerry) con Bill y Carol comenzó en 1978, cuando en el otoño de aquel año ella visitó Tiburón por primera vez. Yo aun me dedicaba a la psiquiatría. Bill era nuevo en la ciudad. Después de que nos encontráramos los tres por primera vez, pude ver que Bill se había sentido impresionado por Carol. No me sorprendió que empezara a visitarla en Denver, pues sabía que ir allí representaba una especie de escape para él. Yo (Diane) conocí a Carol en 1982, cuando estaba en Tiburón, y me di cuenta de que ella y Bill tenían una relación única. ¡Cómo podríamos haber imaginado entonces que, a lo largo de los años, nuestras vidas iban a entrelazarse de esta manera y que nuestro trabajo nos llevaría tan lejos! Este libro no es una simple biografía, sino un trabajo que integra los hechos de la vida de Bill con las enseñanzas del Curso. A esto se añaden las reflexiones personales de más de treinta amigos. Todo ello genera una experiencia única y significativa para el lector. Bill era un hombre de polos opuestos y de contradicciones que no encajaba limpiamente en las categorías al uso. Además, amaba su intimidad, por lo cual, al leer el relato de Carol, hemos descubierto muchas cosas de él que no sabíamos, a pesar de nuestra cercanía y de todos los años que pasamos juntos. Este libro ha sido una experiencia conmovedora para nosotros. A medida que los que estuvimos allí, en el comienzo de la historia de UCDM, vamos envejeciendo, experimentamos un urgente deseo de trasladar nuestras comprensiones y experiencias al papel para que los demás puedan aprender de ellas. Agradecemos a Carol que haya decidido escribir sobre la vida de Bill. Después de leer este libro, nos resulta difícil imaginar cómo Carol ha podido incorporar tantos detalles sobre Bill en un documento. Ha expresado con precisión el impacto que Bill tuvo en muchos de nosotros que tanto lo apreciamos. En muchos sentidos, es la historia de amor de Bill y sus numerosos amigos, desde los socios cercanos con los que se sentía cómodo hasta los conocidos circunstanciales, cuyas experiencias con él también se han incluido. También es la historia de amor de Bill y el Curso y, finalmente, de Bill y Dios.

Este libro sobre la transformación de Bill es un regalo y una ofrenda para los que eligen la paz mental. Muchos de nosotros sentimos la necesidad de apropiarnos de nuestros pensamientos y actitudes, de sanar nuestras mentes divididas y, por lo tanto, de curar al mundo. Damos un paso importante en nuestro viaje cuando tomamos conciencia de que solo nuestros propios pensamientos nos hieren, y a cambio nos ofrecemos perdón. La historia de Bill es la de alguien que dio pasos de gigante gracias a su voluntad de perdonar. Bill participó directamente en la transcripción original de Un curso de milagros, y fue un verdadero practicante de sus enseñanzas. Una de sus expresiones favoritas era «amnesia celestial»: con ella sugería la importancia de practicar el olvido de todo lo no amoroso de nuestro pasado. Tanto su continua inclinación al perdón como su bondadosa presencia y su magnífico sentido del humor lo condujeron a su liberación última. El amor de Carol por Bill y por el Curso brilla profundamente en cada una de las líneas que ha escrito. Con este libro aporta una perspectiva equilibrada sobre la vida de Bill que permite conocer con claridad qué lo motivó. Es una ventana abierta a su corazón y a su alma, un regalo de amor que ella ha creado para todos nosotros. Estamos seguros de que Bill está bendiciéndola con su ingenio y sus sonrisas donde quiera que ella vaya, en cada taller del Curso que dirige y en cada palabra de este libro. Nos sentimos agradecidos de que tú, lector, también hayas elegido compartir este amor. Con amor y paz ilimitados: Gerald Jampolsky y Diane Cirincione

Prefacio

En unos pocos años todos los que conocieron a Bill Thetford personalmente habrán salido del escenario del mundo. Sería una negligencia que la primera generación de estudiantes de Un curso de milagros y los amigos de Bill no dejáramos registrado nuestro testimonio colectivo de su transformación.1 La humanidad dedica mucho tiempo y esfuerzo a buscar cualquier retazo de información sobre los maestros, filósofos y avatares que nos han precedido, iluminando nuestro camino en todas las culturas y a lo largo de todas las épocas. Bill fue una luz así. Los doctores William Thetford y Helen Schuchman fueron profesores de Psicología Médica de la Facultad de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia en Nueva York. Eminentes en su campo, obtuvieron reconocimiento por sus investigaciones de la teoría de la personalidad. En el prefacio de Un curso de milagros se declara que los nombres de los escribas no importan y, por lo tanto, no se incluyen en la cubierta. Por más cierto que esto sea, a medida que el Curso va adquiriendo mayor popularidad gracias al transformador programa de estudios que propone, la mayoría de la gente se interesa por conocer a sus escribas, que se consideraban a sí mismos los candidatos más improbables para ese trabajo. Al comienzo del proyecto simplemente tenía la intención de escribir sobre mis propios recuerdos personales de Bill, quizá con alguna participación de sus familiares y de algunos amigos de Denver. No obstante, el libro cobró vida propia y creció hasta incluir los recuerdos de una serie de amigos íntimos, así como algunos datos archivados. Aunque es cierto que no somos objetivos con respecto a nadie y vemos a las personas a través de nuestros filtros individuales, con el tiempo fue emergiendo una visión común de Bill, ¡y vaya imagen!

En algunas publicaciones sobre UCDM y en Internet —que a veces ofrece informaciones incompletas o incluso incorrectas—, el papel de Bill a menudo parece marginal, pues lo presentan como el mecanógrafo o el ayudante de Helen. En la mayoría de estos relatos no llegamos a sentir la presencia de Bill, que fue su mayor contribución. En cuanto a Un curso de milagros, la aportación de Bill tuvo dos vertientes: fue el coescriba y el compañero incesante de Helen, así como el practicante más dedicado y consumado de sus enseñanzas. El Curso establece un plan específico para liberar nuestra felicidad y nuestra paz mental. El compromiso personal de Bill con dicho plan le permitió personificar el proceso del perdón. A lo largo de más de diez años, una serie de personas tuvieron la suerte de observar el proceso de consolidación de un maestro y profesor, a medida que el ego de Bill se disolvía y su grácil presencia —la misma que existe en todos nosotros— era cada vez más radiante y libre de trabas. Mi intención es rendir homenaje a Bill por los dones que nos ofreció, brindar una imagen más completa de su vida y demostrar que su proceso de despertar puede iluminar el nuestro.