Navidad, nacimiento de la santidad


Autor: Félix Lascas | Fecha: 22 diciembre, 2014

Navidad, nacimiento de la santidad

El nacimiento de la santidad, es la Navidad, así nos felicito la Navidad Kenneth Wapnick.

El nacimiento de la santidad

In this season (Christmas) which celebrates the birth of holiness into this world, join with me who decided for holiness for you.  It is our task together to restore the awareness of magnitude to the host whom God appointed for Himself.  It is beyond all your littleness to give the gift of God, but not beyond you.  For God would give Himself through you.  He reaches from you to everyone and beyond everyone to His Son’s creations, but without leaving you.  Far beyond your little world but still in you, He extends forever.  Yet He brings all His extensions to you, as host to Him.

En esta temporada (Navidad) en la que se celebra el nacimiento de la santidad en este mundo, únete a mí que me decidí en favor de la santidad en tu nombre. Nuestra tarea conjunta consiste en restaurar la conciencia de grandeza en aquel que Dios designó como Su anfitrión. Dar el don de Dios está más allá de tu pequeñez, pero no más allá de ti. Pues Dios quiere darse a Sí Mismo a través de ti. Él se extiende a Sí Mismo desde ti hacia todo el mundo, y más allá de todo el mundo hasta las creaciones de Su Hijo sin abandonarte. Él se extiende eternamente mucho más allá de tu insignificante mundo, aunque sin dejar de estar en ti. No obstante, Él te ofrece todas Sus extensiones a ti, puesto que eres Su anfitrión.

¿Es acaso un sacrificio dejar atrás la pequeñez y dejar de deambular en vano? Despertar a la gloria no esun sacrificio. Pero sí es un sacrificio aceptar cualquier cosa que no sea la gloria. Trata de aprender que no puedes sino ser digno del Príncipe de la Paz, nacido en ti en honor de Aquel de Quien eres anfitrión. Desconoces el significado del amor porque has intentado comprarlo con baratijas, valorándolo así demasiado poco como para poder comprender su grandeza. El amor no es insignificante, y mora en ti que eres el anfitrión de Dios. Ante la grandeza que reside en ti, la poca estima en que te tienes a ti mismo y todas las pequeñas ofrendas que haces, se desvanecen en la nada.

Un curso de milagros

 

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