¿Escuela o prisión?

¿Escuela o prisión?

¿Es el mundo una prisión o el aula en la escuela donde se aprende?

En el video de Kenneth Wapnick titulado: «El mundo ¿Prisión o salón de clases?»

Cuando me molestan las limitaciones estoy regalando mi poder.

Ken nos dice: quizás no tenga poder sobre tu cuerpo, pero si lo tengo sobre como reaccionó ante él. Tu cuerpo puede hacerle cosa a mi cuerpo, pero nada puede hacerle a mi mente ni Dios ni el Espíritu Santo ni el ego ni Jesús solo «yo» ostento el poder de decisión en mi mente, la parte de mente que toma decisiones.

Este es el poder que Jesús quiere que recordemos, cuando me molestan las limitaciones del cuerpo y del mundo estoy regalando mi poder. Nosotros somos los que escogemos la limitación por tanto somos los únicos que podemos deshacer esa limitación y hasta que no tomemos la decisión el mundo representara la limitación y para nosotros será una prisión.

La mente no puede ser aprisionada

Cualquiera puede ver que este mundo es un lugar horrible, también ver que el cuerpo es una prisión, una limitación si sigues pensando que eres un cuerpo al igual que los barrotes en las celdas de la cárcel. Esto es un hecho en el mundo.

Si estás prisionero en un campo de concentración dependes de los carceleros, nada puedes hacer, no puedes salir. Pero tu mente no puede ser aprisionada por nada ni por nadie, tu mente no puede estar apresada por los barrotes de la celda. No puede estar apresada por la limitación del cuerpo, por sus imperfecciones, el amor no puede limitarse por un órgano enfermo, por la situación social o política.

Tu cuerpo puede estar limitado, pero no tu mente, y ciertamente tampoco el amor puede limitarse.

Tremenda diferencia, ¿escuela o prisión?

El mundo puede hacerle cualquier cosa al cuerpo, también los genes pueden influenciar al cuerpo, pero ¿qué diferencia puede haber a no ser que te identifiques con el cuerpo? —nos pregunta Ken—, y nos responde: Entonces sí que puede haber una tremenda diferencia, es como cuando te obsesionas con el cuerpo, para hacerlo mejor, para parecer más joven o más viejo, mas sano o menos sano, más delgado o más obeso.

Todas estas cosas cobran perfecto sentido mientras nos identifiquemos con el cuerpo y los intentos para cambiar el cuerpo sí que lo tienen. También cobra sentido querer cambiar el mundo si te identificas con el cuerpo, pero si te identificas con la mente en vez de con el cuerpo todo cambia.

Esa es la razón por la que viniste

Cuando pides ayuda a Jesús o al Espíritu Santo, la ayuda que te ofrecen es para que cambies la percepción que tienes sobre tu cuerpo, sobre las limitaciones del mundo en el que el cuerpo vive, y para cambiar tu interpretación desde la limitación de la prisión hacia la clase en la escuela del mundo donde aprendes.

Esta es la razón de la frase de Jesús: «no dejes que el hecho de que estés rodeado de sombras te perturbe». Esa es la razón por la que viniste (T-18.IV.2:4-5). Si te perturban las sombras es debido a que crees en tu limitación (escasez) y entonces todas las limitaciones del mundo te aprisionan.

Observar que el cuerpo y el mundo son síntomas

Estas sombras tienen un efecto dilatorio en como te sientes. Te pueden lastimar, impedir hacer lo que deseas o hacer algo que no deseas. En este punto la percepción de contemplar al mundo como una prisión es razonable y lógico.

Pero si dejas que tu nuevo maestro te enseñe y puedes observar que el cuerpo y el mundo son síntomas, reflejos o sombras, simples proyecciones de la decisión de una idea limitada; que te identifica con el ego y ese sí que es el problema; entonces tu mundo y tu vida cambian pues ahora percibes todo, como una clase donde aprendes la única lección que cualquiera que este aquí vino a aprender de la mano de la mente correcta.

El Yo ilimitado que Dios creó.

Y esa lección nos dice que las limitaciones que aquí experimentamos son las proyecciones de la decisión que tomamos de ser un yo limitado en lugar del Yo ilimitado que Dios creó.

Ni el mundo ni el cuerpo ni las imperfecciones, defectos o deficiencias en tu cuerpo no cambian lo que ahora cambia es tu percepción. Debemos recordar el significado que el Curso atribuye a la percepción, equiparándola con interpretación.

La percepción no es lo que ven tus ojos físicos y lo que transmiten al cerebro; es tu reacción a lo que percibes tu interpretación de lo que percibes.

Desesperanzado por su causa o eufórico por ellas

Mi percepción física del mundo o de mi cuerpo no cambia, lo que si cambia es través de que ojos contempló mi cuerpo, a través de los ojos del ego las sombras van a ser reales harán que me enoje que me moleste y me sentiré desesperanzado por su causa o eufórico por ellas (especialmente cuando veo limitaciones en otros en vez de verlas en mí).

En cambio, si lo veo a través de los ojos de Jesús vería que todo lo que están aquí es meramente una clase en la escuela del mundo que me va a ayudar—por lo tanto, estoy agradecido, dice Ken— a volver a la decisión o elección de limitación en mi mente, no importa sea un pequeño hematoma o un cáncer sigue siendo una limitación.

No importa la forma de la limitación, grande o pequeña sigue siendo una limitación que proviene de la misma decisión en la mente de estar con el ego en lugar de estar con el Espíritu Santo.

¿Es el mundo una prisión o el aula donde se aprende?

28 agosto, 2017

Y Dios piensa de otra manera Dr. Kenneth Wapnick

28 agosto, 2017

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