Tratado en bioneuroemoción


En este tratado largamente esperado, Enric Corbera y Montserrat Batlló nos ofrecen una visión completa de la BioNeuroEmoción, una nueva disciplina emergente que está dando respuestas a miles de terapeutas y clientes, y que pronto será impartida en facultades universitarias de Argentina y México.

La BioNeuroEmoción aborda el conflicto emocional y sus efectos en nuestra fisiología, estableciendo para su detección y resolución algunos puntos fundamentales. En primer lugar, hace hincapié en el árbol genealógico o transgeneracional: como dicen los autores, su experiencia clínica les enseña que nuestras vidas son en gran medida una manifestación de programas heredados. Se trata, por tanto, de despertar la conciencia para liberarnos y poder ser fieles a nosotros mismos y a lo que realmente queremos.

En resumen, lo que aquí se plantea es una nueva forma de entender la vida: se trata de abandonar el paradigma newtoniano, el del victimismo —al que llamamos adolescencia emocional— para adentrarnos en la madurez emocional, en el paradigma holístico, en el que somos los autores conscientes e inconscientes de nuestras vidas. De esta manera la persona siente que su salud está en sus propias manos y que pueda participar activamente en su recuperación física y mental.

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Libro impreso


Tratado en bioneuroemoción

Bases biológicas para el cambio de conciencia

  • Libro disponible

Autor:

ISBN: 9788494279638

Páginas: 420

Publicado por: El grano de mostaza S.L.

Peso: 862 gr.

Alto: 253 mm.

Ancho: 203 mm.

Grueso: 20 mm.

Idioma: ES

Formato: Tapa blanda

Formato (USA): Paperback

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E-book


Tratado en bioneuroemoción

Bases biológicas para el cambio de conciencia

  • Novedad
  • Disponible

Disponible: Si

ISBN: 9788494279669

Formato: Ebook

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Extracto de Tratado en bioneuroemoción


PRÓLOGO

Hacia el reconocimiento universitario
Nuestra filosofía
Han pasado más de catorce años desde que decidí enseñar un camino de curación con una mirada específica hacia el interior de cada uno. Este camino consiste en la toma de conciencia, en darse cuenta de que la enfermedad y la curación se encuentran en el mismo lugar: la mente. En un principio, era una idea simple, alimentada por la filosofía y la metafísica de un libro que cambió mi vida: Un curso de milagros. Al inicio, el título de este libro me provocaba escozor y muchas de sus palabras me molestaban, hasta que comprendí que este rechazo tenía que ver con problemas, y sobretodo con juicios, que se ocultaban en mi inconsciente. Sin embargo, en este libro encontré postulados que hacían vibrar mi corazón y abrían mi mente a la comprensión de que todo está unido, y que este todo forma parte intrínseca de cada uno. Me atrevería a decir que es el paso intermedio entre la metafísica y la física cuántica. Desde entonces y hasta el día de hoy, la filosofía de este libro marca mi vida, mis charlas, mis clases y, por supuesto, también la BioNeuroEmoción. Alguien dijo que toda metodología sin una filosofía que la sustente está condenada al fracaso.
Aquí expreso de memoria algunas de sus frases. Lo que importa es su significado de fondo.
• «El problema y la solución se encuentran en el mismo lugar, la mente».
• «El cuerpo no se puede poner enfermo, porque viniste sin él».
• «Creer que el cuerpo puede enfermar es creer que la materia tiene alguna capacidad de de­cidir».
• «Para que un pensamiento se convierta en materia, es necesario que haya una creencia».
• «Todas las creencias convergen en el cuerpo».
• «Es imposible que a alguien le ocurra algo en contra de su voluntad», «todo lo que te ocurre lo has pedido tú».
• «Todos los problemas que crees tener, sean económicos, de relaciones, enfermedades, etcétera se encuentran en tu mente».
• «Estás tan atrapado en la creencia de que el cuerpo se puede poner enfermo que necesitas utilizar principios mágicos». Te recomienda que los utilices hasta que tu mente sea libre.
• «Nada externo a ti te puede amar ni hacerte temer, porque no hay nada externo a ti».
• «Tu hermano sostiene el espejo en el que ves tus propios juicios».
• «La percepción es la creencia de que aquello que ves es la verdad». Para que la mente sane, necesitas curar tu percepción de lo que ocurre. «Una mente sana no puede sufrir y el cuerpo no puede enfermar».
Además, nos habla del perdón y nos dice: «Quien perdona se cura». Se entiende que quien necesita perdonarse es cada uno a sí mismo, porque todo lo que nos sucede viene de nosotros y es para no­sotros.
Podría seguir indefinidamente extrayendo más y más «perlas de sabiduría». Cuando se empiezan a aplicar en la vida diaria y cotidiana, la transforman. El Curso nos habla profundamente de la proyección y de sus mecanismos, y en algunos aspectos es un libro muy freudiano y muy junguiano.
Parafraseando a Einstein, «si no te gusta el mundo que ves, quiero que sepas que no lo puedes cambiar, mas si cambias uno de tus pensamientos sobre él, cambiará tú universo».
Todo esto y mucho más entró en mi vida como un volcán, y empecé a enseñarlo para poder aprenderlo. Vi la necesidad de darle una forma más concreta y empecé a desarrollar seminarios a los que llamé «Curación Emocional o Curación Biológica». Me di cuenta de que los programas que intoxican nuestras vidas están en el inconsciente. Entonces me puse a estudiar las técnicas de programación neurolingüistica (PNL) y de hipnosis ericksoniana, para acompañar a mis clientes en su viaje al inconsciente. Desde allí podríamos cambiar creencias y valores, pues son ellos los que determinan nuestra forma de ver y entender el mundo.
La influencia de Ryke Geerd Hamer
En esta época conocí la Nueva Medicina Germánica del doctor Hamer, y en ella vi una expresión de lo que yo ya iba descubriendo e integrando. También conocí y trabajé durante un año con el doctor Vicens Herrera Adell. Él, junto con el doctor Lozano (en Biología), me ayudaron a curarme de unos graves problemas de salud que tuve en esa época. En este proceso pude comprobar personalmente los postulados del doctor Hamer.
Debemos reconocer la visión de Hamer, su trabajo sobre el desarrollo del mapa cerebral y los relés que descubrió en él. Él realizó una topografía perfecta de las zonas cerebrales responsables de la gestión neurológica según el tipo de conflicto biológico. de­sarrolló una lectura casi exacta de estos relés y de las señales que los conflictos dejan en ellos.
Lo cierto es que su metodología requiere un gran aprendizaje y muy poca gente puede hacer lo que él hacía y, supongo, sigue haciendo. Sus enseñanzas son maravillosas para diagnosticar un conflicto. Sin embargo, las dificultades residían en su aplicación en el momento de ponerlas en práctica en psicoterapia.
Para mí (y me consta que muchos descodificadores y desprogramadores piensan igual), el problema radica en que el doctor Hamer parte de una premisa errónea. Según él, todos los conflictos son coyunturales, es decir, que las circunstancias medioambientales que los provocan siempre son actuales. No tiene en consideración las programaciones pasadas ni las recibidas en el seno materno. Es más: cuando se refiere a los problemas de los recién nacidos, afirma que el conflicto lo tiene el niño y no la madre, y ataca duramente a todos los que creemos en los programas heredados de nuestros ancestros.
El doctor Hamer arremete contra grandes investigadores como los doctores Joe Dispenza o Bruce H. Lipton, a pesar de estar de acuerdo con ellos en que «un pensamiento negativo puede enfermarte» (Lipton) o que «los pensamientos generan enfermedades» (Dispenza). Sin embargo, ninguno de ellos ex­plica por qué una mujer desarrolla un cáncer de mama.1
Asimismo, el doctor alemán arremete contra Bert Hellinger. Pero lo que es más chocante para mí es que también arremete contra Anne Ancelin Schützenberger, la doctora que puso en el mapa el análisis transgeneracional y los programas heredados de nuestros ancestros (temas que se abordarán en los capítulos del libro). Hamer afirma: «La concepción de que una enfermedad corriente tenga su origen en la angustiosa experiencia de vida de un ancestro no puede ser confirmada. Esto relega el concepto de que las enfermedades tienen causas transgeneracionales al dominio de los mitos».2
Por nuestra parte, y a partir de nuestra experiencia clínica, podemos afirmar que los programas ancestrales guardan una estrecha relación con las futuras desarmonías tanto físicas como mentales de las personas. El camino de sanación que proponemos parte del estudio del transgeneracional y del Proyecto Sentido (que estudia los conflictos emocionales que tuvo la madre durante la gestación del hijo).3
De la biodescodificación a la BioNeuroEmoción
Entre el 2007 y 2008 conocí diversas escuelas francesas que habían recogido las enseñanzas del Dr. Claude Sabbah, auténtico padre de la desprogramación biológica. A partir de esta surgieron una multitud de disciplinas con diversos nombres, co­mo biodecodage, descodificación biológica, psicosomática clínica, decodificación biológica, etcétera, que con más o menos fortuna reconocen u obvian la fuente original. Entre todas ellas está, por su­pues­to, la que yo creé: la biodescodificación. En este prólogo quiero dar el justo reconocimiento a la única fuente que todas comparten.
Con la fundación del Instituto Español de Biodescodificación y la asociación correspondiente empezamos un camino hacia el reconocimiento de este método en el ámbito universitario, sin olvidar que esta enseñanza debía estar disponible para todo tipo de personas, el público en general. Nuestra mente estaba fijada en llevar este conocimiento al mundo para que quien quisiera ponerlo en práctica en su vida diaria pudiera obtener los beneficios de ponerse en coherencia con los principios que enseñamos. Esto ocurre tanto a nivel biológico, al que yo llamo la mente biológica o inconsciente, como a nivel metafísico, desarrollando una mente cuántica que tiene plena conciencia de que todo lo que uno experimenta está en relación directa con lo que proyecta al campo cuántico.
Con esta nueva perspectiva cuántica de sabernos parte del todo que nos rodea, nos vimos en la necesidad de ampliar nuestro paradigma y, en consecuencia, decidimos cambiar el nombre de biodescodificación por el de BioNeuroEmoción (BNE). La mente biológica está conectada e interrelacionada con el campo cuántico o «mente cuántica», lugar donde se halla toda la información en forma de ondas. La comprensión de que nuestros síntomas físicos y nuestras circunstancias diarias están en relación directa con nuestras creencias, con nuestros programas incons­cientes, se ha convertido en una enseñanza fundamental para desarrollar plenamente el método de la BioNeuroEmoción. Su aplicación se rige por los preceptos establecidos por la Asociación Médica Mundial en la Declaración de Helsinki y otros pronunciamientos relacionados con la bioética, como la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos aprobada por la Unesco en 2005, que incluye «el respeto a la autonomía de las personas, lo que implica que ellas sean capaces de deliberar sobre sus decisiones y que estas sean respetadas en función de su capacidad de autodeterminación». Hemos querido sustentar que nuestro método es demostrable científicamente, y por ello redactamos La Fundamentación Teórica de la BioNeuroEmoción.
En este periodo intermedio emprendí el proyecto de llevar este método a Cuba, gracias a una invitación que tenía el humilde propósito de informar. En aquel momento un organismo gubernamental cubano se interesó por el método y se abrió a recibir la enseñanza y a desarrollar esta metodología. En este país recibí una buena acogida y, durante casi seis años fuimos formando a un gran número de profesionales procedentes de diversos campos: médicos, psicólogos, educadores, ingenieros, etcétera. En este periodo, el Instituto Español de BioNeuroEmoción (ieBNE) aportó tiempo, conocimiento y dinero al desarrollo de este proyecto en Cuba, hasta que de forma unilateral el mencionado organismo gubernamental decidió seguir su propio camino. El asesoramiento del ieBNE ha sido fundamental para los estudios y proyectos científicos que se han desarrollado o se estén desarrollando en la actualidad, e incluso para los que se de­sarrollarán en un futuro. Nuestra aportación a este organismo, y en definitiva al país, ha sido clave para que ellos sigan hoy su propio camino. El ieBNE se siente partícipe de todos sus proyectos y de los que puedan llevar a cabo el día de mañana, porque hemos sido su fuente de conocimiento y desarrollo.
Durante el curso 2013-2014 hemos recibido el apoyo de dos universidades: la Universidad Iberoamericana de Torreón (México), de carácter privado, y la Universidad de Ciencias Médicas de Rosario (Argentina), de carácter público. Esta última se ha convertido en el soporte universitario del ieBNE, pues su compromiso se está extendiendo no solamente al reconocimiento de la BioNeuroEmoción como materia lectiva dentro de sus aulas, sino a la creación de un curso de posgrado o maestría. He de decir con gran orgullo que actualmente, y por primera vez en el mundo, la BioNeuroEmoción se está impartiendo como asignatura optativa en la Universidad de Ciencias Médicas de Rosario.
Las mentes inquietas
Para mi equipo y para mí es necesario mencionar las aportaciones de una serie de pioneros sin cuya experiencia, estudios y divulgación no habríamos llegado hasta donde nos encontramos. Se trata de personas como Ryke Geerd Hamer, Claude Sabbah, Claude Bouvier, Enrique Bouron, Christian Beyer (odontólogo especializado en descodificacion dental) y Eduard van den Bogaert. Muchos de los conflictos emocionales descubiertos por Hamer y más tarde complementados y desarrollados por sus alumnos han podido ser asociados con síntomas determinados. En nuestra práctica diaria hemos constatado un gran número de ellos.
Además queremos hacer mención de Anne Ancelin Schützenberger, Marc Fréchet, Françoise Dolto, Bruce H. Lipton, Milton H. Erickson, Joséphine Hilgard, G. H. Pollock y tantos otros, todos ellos precursores de nuevas generaciones de investigadores, entre los cuales nos encontramos. Todos hemos sido y somos espíritus inquietos y mentes abiertas, capaces de cuestionar la enseñanza ortodoxa de la ciencia y de buscar la solución a nuestros males allí donde otros ni siquiera habían pensado mirar.
No obstante, hay que añadir que la obra de estos pioneros suele ser difícil de referenciar, puesto que muchos no tienen libros publicados, por haber transmiti­do sus conocimientos y experiencias a través de cursos.
El Tratado en BioNeuroEmoción
Después de años de trabajo y meses de correcciones, hoy ponemos en sus manos —en un lenguaje llano y asequible, y con un alto grado de profesionalidad— este nuevo Tratado en BioNeuroEmoción, que acerca los conocimientos, experiencias, resultados y proyecciones de este método a todos los públicos, desde el ama de casa hasta los investigadores de las ciencias médicas, sociales y humanistas.
Por ello sugerimos a quien lea o estudie este tratado que utilice la mente biológica bajo la visión de la mente cuántica, una mente que comprende que «la parte está en el todo y que este se encuentra en cada parte». Este principio, que hasta ahora había sido metafísico, ha sido aceptado por la ciencia gracias al premio Nobel otorgado en 1971 a Denis Gabor por el desarrollo del principio holográfico u holograma.
Deseo profundamente que este libro sea de gran utilidad para todo aquel que esté dispuesto a cuestionarse su vida, a superar el miedo a «lo que me pueda ocurrir» y a comprender que cada cual puede tomar el timón de su existencia entendiendo que todo tiene un sentido, que se manifiesta en la biología a un nivel y en las circunstancias diarias a otro nivel. Por eso, la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino un bienestar holístico en el que se unifican todos los factores que lo integran.
Gracias.
ENRIC CORBERA
Director del ieBNE
Referencias bibliográficas
1. Markolin, C., «Genética y el poder de un dogma médico», en «Entendiendo las “enfermedades genéticas”», en el contexto del sitio web «Nueva medicina germánica», <http://learninggnm.com/documents/understanding_genetic_diseases-sp.html>.
2. Ibídem.
3. Corbera, E. y Marañón, R., Tratado de biodescodificación, Índigo, Barcelona, 2011.